La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha manifestado su rechazo al acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, aprobado por una mayoría cualificada de Estados miembros en el COREPER II. La organización agraria considera que el pacto se ha avalado “sin reciprocidad” y con un “alto coste para la agricultura valenciana”. Entiende que abre el mercado europeo a productos de terceros países sin exigirles las mismas condiciones de producción que a los agricultores comunitarios.
Según ha explicado AVA-ASAJA, el acuerdo ha contado con el voto en contra de Francia, Polonia, Austria, Irlanda y Hungría, mientras que Bélgica se ha abstenido y el resto de países, entre ellos España, lo han respaldado. Tras este paso, la Comisión Europea prevé rubricar oficialmente el texto la próxima semana. Esto ocurrirá una vez concluido el procedimiento escrito en curso.
Desde la organización valenciana se subraya que, junto a la aprobación para la firma del acuerdo, el COREPER II ha dado luz verde a la reducción del umbral de activación de las salvaguardias agrícolas hasta el 5 %. Consideran que esta medida debilita la capacidad de reacción ante un incremento de las importaciones procedentes de Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay.
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha denunciado que “la UE nos ha vuelto a vender en tierra plana. Este acuerdo comercial, como tantos otros, utiliza la agricultura como moneda de cambio. Sin exigir reciprocidad a las importaciones sudamericanas, fomenta más competencia desleal. Esto expulsará a los agricultores y ganaderos valencianos, ya que será la gota que colma el vaso. Y cuando desaparezcan los productores, la factura la pagarán los consumidores. Esto resultará en una cesta de la compra más cara, de menor calidad y más contaminante”.
No a los acuerdos sin igualdad de condiciones
Desde la organización agraria se insiste en que no existe una oposición al comercio internacional, sino a los pactos que se firman sin igualdad de exigencias. En este sentido, el presidente de ASAJA Nacional, Pedro Barato, ha defendido que “si en Europa se nos exige cumplir normas muy estrictas en sanidad, sostenibilidad, bienestar animal o uso de fitosanitarios, esas mismas exigencias deben aplicarse a los productos que llegan de fuera. Si no, estamos ante una competencia claramente desleal”.
AVA-ASAJA advierte de que el acuerdo permitirá la entrada en el mercado europeo de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE, como determinados fitosanitarios o carne producida con hormonas de crecimiento. Además, su trazabilidad y control no estarían plenamente garantizados, según reconocen incluso las propias autoridades comunitarias.
Impacto en sectores estratégicos
La organización considera que la decisión pone en riesgo la viabilidad de miles de explotaciones agrarias, especialmente en sectores valencianos como la ganadería, el arroz, los cítricos o la miel. Añade que incluso los ámbitos que podrían resultar beneficiados, como el aceite de oliva o el vino, difícilmente podrán aprovechar el acuerdo a corto plazo. Esto se debe a los largos periodos transitorios previstos antes de la plena liberalización comercial.
Respecto a la reducción del umbral de activación de las salvaguardias hasta el 5 %, AVA-ASAJA reconoce que supone un avance técnico. Esto permitiría intervenir antes ante una caída de precios o una distorsión del mercado. Sin embargo, advierte de que este mecanismo solo será eficaz si se aplica de forma automática y ágil, acompañado de controles reales en frontera. Además, recuerda que las salvaguardias no compensan un acuerdo que sigue careciendo de reciprocidad en las normas de producción.
En este contexto, la organización recuerda que, según datos de la propia Comisión Europea, actualmente solo se controla en frontera el 0,0082 % de los productos agroalimentarios que entran en la Unión Europea. Esto, a su juicio, pone en duda la eficacia real de cualquier mecanismo de protección si no se refuerzan de manera inmediata y sustancial los sistemas de inspección.
La ratificación del Parlamento Europeo, fase decisiva
AVA-ASAJA señala que, pese al visto bueno del Consejo, el acuerdo aún debe ser ratificado por el Parlamento Europeo. Considera esta fase clave y en la que la organización intensificará su labor de interlocución y presión política. Hasta el cierre definitivo del procedimiento escrito, mantiene una actitud de vigilancia. Pero reitera su mensaje: sin reciprocidad, no hay comercio justo.
La organización asegura que seguirá defendiendo un modelo agrario europeo basado en la calidad, la seguridad alimentaria, la sostenibilidad y la igualdad de condiciones. Sostiene que cualquier tratado con países terceros debe contar con un estudio de impacto real y creíble. Además, deben tener un papel complementario a la producción europea y responder de forma inmediata ante una bajada de los precios en origen.


