La Unió Llauradora i Ramadera ha reclamado a la Conselleria de Agricultura una línea de ayudas extraordinarias de minimis para las explotaciones avícolas afectadas por los focos de la enfermedad de Newcastle en la comarca de la Vall d’Albaida. La organización agraria sostiene que estas ayudas permitirían compensar de forma parcial los costes derivados de las actuaciones de limpieza y desinfección, así como las pérdidas económicas provocadas por la interrupción temporal de la producción.
Según defiende la entidad, este respaldo económico debería cubrir tanto los costes de producción durante el periodo en que la explotación se vea afectada por la enfermedad como el lucro cesante. La Unió plantea que la ayuda pueda fijarse con un límite máximo por explotación y que se destine a aliviar el impacto de unas medidas sanitarias que, aunque obligatorias, generan un importante perjuicio económico para las granjas.
La organización considera además que el acceso a estas ayudas debería vincularse al compromiso de mantener la actividad avícola durante al menos dos años desde la concesión, así como al cumplimiento de toda la normativa vigente en materia de sanidad animal, bioseguridad y registro de explotaciones ganaderas. A su juicio, este requisito serviría para orientar el apoyo público hacia aquellas explotaciones que apuestan por la continuidad de la actividad y realizan las adaptaciones necesarias para prevenir nuevos episodios sanitarios.
Desde La Unió subrayan que la creación de esta línea de ayudas también sentaría un precedente de apoyo institucional ante futuras crisis sanitarias en el sector avícola. En este sentido, consideran que reforzaría la colaboración entre la administración y el sector productivo en la gestión de este tipo de emergencias y ayudaría a preservar la estructura productiva en el territorio.
Los focos confirmados de la enfermedad han obligado a aplicar medidas sanitarias estrictas conforme a la normativa europea, estatal y autonómica. Entre ellas figuran el sacrificio obligatorio de animales infectados, la delimitación de zonas de protección y vigilancia, las restricciones de movimiento y la realización de vaciados sanitarios en varias explotaciones situadas dentro de las áreas afectadas.
La organización recuerda que, aunque la normativa prevé indemnizaciones por el sacrificio obligatorio de animales, estas compensaciones no cubren otros daños económicos. Entre ellos citan el periodo de vacío sanitario, la paralización de la actividad productiva, los gastos de limpieza y desinfección, las pérdidas ligadas a la repoblación de las instalaciones y otros costes derivados del cumplimiento de las obligaciones sanitarias.
En el plano jurídico, La Unió señala que el marco normativo europeo y estatal ampara la puesta en marcha de medidas de apoyo complementarias. En concreto, apunta a la posibilidad de articular estas ayudas a través del régimen de minimis en el sector agrario recogido en el Reglamento (UE) 2023/2391 de la Comisión, que permite conceder hasta 50.000 euros por explotación en un periodo de tres ejercicios fiscales sin necesidad de notificación previa a la Comisión Europea.
La organización agraria insiste en que garantizar la continuidad de la actividad productiva en las explotaciones afectadas resulta clave. Las granjas que deben afrontar un vacío sanitario y adaptar sus instalaciones a nuevas exigencias de bioseguridad se enfrentan a un periodo de pérdidas que, según advierte, puede comprometer su viabilidad si no se activan medidas de apoyo adecuadas.
Por ello, La Unió considera necesario que la Conselleria estudie la puesta en marcha de esta línea extraordinaria de ayudas, de carácter limitado, para compensar parcialmente el impacto económico de las medidas sanitarias e incentivar al mismo tiempo la continuidad de la actividad avícola en la Vall d’Albaida.







