lunes, 24 junio 2024

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Benimaclet, Malilla, Castellar-Oliveral y el entorno de Colón tendrán semanalmente ‘Mercats de l’Horta’

Estos puestos de venta directa de fruta y verdura se instalarán todos los sábados en horario de 9 a 14 horas, menos el de Colón que se realizará los martes

Tras la buena acogida de la iniciativa ‘Mercats de l’Horta’ que lanzó el Ayuntamiento de València para acercar a los vecinos y vecinas los productos de proximidad de la huerta valenciana, ahora estos mercados se consolidan y pasarán a ser semanales en cuatro barrios de la ciudad. Así lo ha anunciado este viernes, el alcalde de València, Joan Ribó, junto al concejal de Agricultura, Alimentación Sostenible y Horta, Alejandro Ramon, durante la rueda de prensa para presentar las nuevas iniciativas.

Concretamente los barrios de Benimaclet, Malilla, Castellar-Oliveral y Pla del Remei (el entorno de Colón) serán las zonas donde se instalarán estos puestos de venta directa y que tendrán una frecuencia semanal. Excepto el mercado en entorno de la calle Colón, que se realizará los martes, el resto se celebrarán los sábados, en horario de 9 a 14 horas.

Así pues, esta iniciativa de venta directa de frutas, verduras y productos de proximidad directamente del productor, comenzará a rodar este sábado con la inauguración del mercado en la plaza de Benimaclet y seguirá después de Fallas, el 25 de marzo, con el de Castellar-Oliveral en plaza Figuereta; el 28 de marzo, en el entorno de la calle Colón (calle Martinez-Serrrando); y el 1 de abril, en el barrio de Malilla en la calle Entrada a la casa de san Pau.

Cada mercado contará con alrededor veinte paradas de venta, el de mayor tamaño será el de Pla del Remei. Los agricultores que quieran ofrecer sus productos deberán ser profesionales y solo podrán vender lo que están cultivando para “obtener un precio justo de mercado”.

En este sentido, el alcalde ha puesto en valor estos mercados y ha señalado que estos cuatros barrios es una “prueba” porque la intención del consistorio es extenderlo a otras zonas de la ciudad. “Hasta ahora los mercados han sido sido un éxito, pero la gente como los vecinos de Benimaclet pedía que se ampliarán a todas las semanas” ha señalado el edil de Agricultura.

Del mismo modo, ha explicado que esta iniciativa se hace para “relocalizar la economía alimentaria lo más cerca posible del entorno de la ciudad, potenciar la agricultura de proximidad, ecológica y más saludable, e impulsar los mercados de proximidad en los diferentes barrios, una práctica que en Europa es habitual”. “Es una práctica absolutamente coherente con todo el marco estratégico de descarbonización” ha destacado.

El alcalde también ha destacado que el sector agroalimentario es uno de los que produce más casos de efecto invernadero, sobre todo por el transporte, y ha destacado que “no es lo mismo comprar unas cerezas de Chile que de Serra. Ni es lo mismo, ni tienen el mismo sabor o gusto”.

Por otro lado, a preguntas de los periodistas, el responsable municipal ha asegurado que los mercados de la huerta no suponen competencia desleal para el pequeño comercio, al contrario que las grandes superficies y el comercio electrónico. Además, no se localizan junto a los mercados municipales, sino en ubicaciones diferenciadas, y las manifestaciones de venta no sedentaria en la ciudad ―mercadillos, mercados de Navidad, paradas alimentarias de Fallas, la escuraeta, etc.― han demostrado no constituir ningún inconveniente. 

Mayor beneficio para los agricultores

“Con esto reforzamos la rentabilidad de la agricultura, ya que los labradores que se quejan de que su cuello de botella es el sistema de comercialización. Si nosotros reducimos los intermediarios y la cadena, estamos mejorando el rendimiento de los labradores y los precios de los productos básicos” ha manifestado Ribó.

En esa misma línea se ha expresado el concejal de Agricultura que también ha defendido que con estos mercados el agricultor obtiene un mayor beneficio que al venderlo a las grandes superficies o a través de intermediarios. Como ejemplo ha explicado el caso de un labrador que se quedó con toda la cosecha de cebolla por vender tras tenerlas apalabradas, y su nieta a través de las redes sociales lo contó y vendió toda la producción con la que obtuvo “14 veces más” de lo que le ofrecían, ya que el intermediario solo le daba 0,007 céntimos por kg.

“Esta política se hace para salvar la huerta y, sobre todo, para ayudar a los agricultores y darles una oportunidad para que puedan vivir dignamente del campo y de vender sus productos a precios dignos” ha concluido Ramón.

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