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sábado, enero 17, 2026

Del Botànic al Ventorro: el nuevo breviario del lenguaje político valenciano

Ejemplo de shortcode con estilo
En los últimos meses, el discurso político valenciano se ha ido llenando de siglas, tecnicismos y topónimos que dicen más de lo que aparentan

En los últimos meses, el discurso político valenciano se ha ido llenando de siglas, tecnicismos y topónimos que dicen más de lo que aparentan.

Cada palabra convoca un episodio, una emoción y una lectura política compartida, y ha terminado por funcionar como un mapa de referencias que estructura la conversación pública.

Lugares que condensan etapas

Botànic

Botànic ya no remite solo a un jardín: resume el pacto de izquierdas firmado en la Universitat de València que hizo president a Ximo Puig, ocho años de gobierno progresista con Mónica Oltra y el cierre de dos décadas de gobiernos ininterrumpidos del PP. Nombrarlo ahorra explicaciones y sitúa al lector en una etapa concreta de la vida política valenciana.

Ventorro

En el extremo opuesto del relato, Ventorro ha pasado de ser un restaurante de València a convertirse en una referencia inevitable al día de la DANA, cuando Carlos Mazón comió allí.

La mención se ha instalado en el discurso no solo valenciano, también nacional, como una sombra que acompaña al nombre del dirigente. El lugar actúa como atajo narrativo para hablar de responsabilidad política en situaciones de emergencia.

Ferraz, Génova o La Moncloa

Esa sustitución del lugar por la institución o por la acción es una metonimia habitual: Ferraz aguarda, Génova impulsa o La Moncloa ordena. A esa lista se ha sumado El Ventorro, convertido en sujeto de frases que condenan y estigmatizan.

L’Horta Sud, Forata, Bueso, Magro, Poyo, Turís y Chiva

Además, el doloroso episodio de la DANA ha puesto en el mapa a l’Horta Sud como zona cero, y topónimos como Paiporta y Catarroja, las presas de Forata y Buseo, el cauce del Magro y el barranco del Poyo, o Turís y Chiva, se han fijado en la memoria pública, asociados a imágenes que forman ya parte de la historia reciente de España. Esa cartografía aporta urgencia y emoción al debate y ha redefinido las coordenadas del relato político.

Siglas, tuteos y nuevos nombres propios

Cecopi

Durante 149 días, y tras las riadas que asolaron buena parte de la provincia de Valencia, permaneció activo en l’Eliana el Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), un puesto de mando constituido la tarde del 29-O por el que pasaron posteriormente los reyes de España, el presidente del Gobierno y buena parte del Consejo de Ministros.

Con la judicialización de la gestión de la emergencia, lo ocurrido en aquella primera reunión sigue bajo la lupa de la Justicia y el término se ha integrado en el relato de los hechos.

Es-Alert

También lo ha hecho Es-Alert, el sistema de alerta pública para emergencias graves, junto a las siglas CCE (Centro de Coordinación de Emergencias) y SGISE, la Sociedad Valenciana de Gestión Integral de los Servicios de Emergencias, cuyos bomberos forestales fueron enviados a vigilar los cauces el 29-O. Y en la crónica judicial aparecen a diario los autos y diligencias de ordenación (Dior) de la instructora de la DANA desde su juzgado de Catarroja, que detallan avances sustanciosos en la investigación.

Estas siglas permiten comprimir procedimientos, tiempos y responsabilidades, y han pasado a ser parte del vocabulario ciudadano.

Hipocorísticos

El compendio se completa con hipocorísticos que normalizan la cercanía: Juanfran y Nando, por Juan Francisco Pérez Llorca y Fernando Pastor, y Papi Robles, portavoz de Compromís en València.

Los últimos meses de Mazón como president han alterado además el tono habitual, especialmente en Les Corts y en su comparecencia ante la comisión de investigación del Congreso. Joan Baldoví, síndic de Compromís, optó por tutear e interpelar de la forma más llana, gesto al que se sumó el síndic socialista, José Muñoz.

De entonces quedan intervenciones que calaron por su dureza, como esta: ‘¿Qué clase de presidente eres, que te dicen que Utiel está bajo las aguas y que está inundado y que la UME está desplegada y te quedas tomando el postre?‘. El tuteo subraya la reproche directo y ha reforzado el tono combativo del debate.

Guiños cotidianos

En paralelo, la política valenciana ha enlazado identidad local y relato de poder a través de guiños cotidianos. Desde que Ximo Puig popularizó los flaons de Morella y Carlos Mazón elogió el ‘grillo‘ de El Merengue alicantino, se abren paso las futuras recomendaciones gastronómicas de Finestrat o Gandia que pueden compartir Pérez Llorca (PP) y Diana Morant (PSPV-PSOE) como expresión de un municipalismo militante. Las referencias culinarias crean complicidad y proyectan cercanía, y su efecto se multiplica en redes y actos públicos.

Roig Arena

A ese mapa simbólico se suma el Roig Arena, un pabellón recién estrenado, todavía virgen para la conquista política pero de gran atractivo por su modernidad y por lo que representa.

El graderío ya se ha puesto en pie para escuchar el himno regional: ocurrió el 15 de noviembre y a los presentes no les importó que fuese el sueco Jonas Isacsson, guitarrista de Roxette, quien lo interpretase. Espacios así nacen cargados de potencial para escenificar unidad, liderazgo o disputa.

Breviario actualizado

El resultado es un breviario actualizado: lugares que condensan etapas, siglas que ordenan la emergencia y nombres que fijan proximidad. Del Botànic al Ventorro, pasando por el Poyo y el Cecopi, el lenguaje político valenciano ha incorporado atajos y símbolos que seguirán condicionando cómo se cuentan y se entienden los próximos capítulos.