La Comunitat Valenciana ha registrado en 2025 un total de 65 muertes por ahogamiento en espacios acuáticos. Esto la sitúa como la tercera autonomía con más fallecidos, por detrás de Andalucía (81) y Canarias (75), según el Informe Nacional de Ahogamientos.
En el conjunto de España, 2025 cierra con 472 fallecidos por ahogamiento. Es el segundo peor dato desde 2015 y supone solo una muerte más que el año anterior. Sin embargo, consolida una tendencia al alza que la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo considera preocupante.
El cierre del año incluye un aviso adicional: diciembre registró 31 víctimas. Esta cifra confirma que el riesgo no se limita al verano y que se mantiene activo durante todo el año. Esto ocurre cuando la vigilancia suele ser menor y la percepción de peligro desciende.
Riesgo activo todo el año
Más de la mitad de los fallecidos tenían 45 años o más. Los grupos de mayor riesgo se concentran entre los 65 y 74 años. Les siguen los mayores de 75. Este perfil apunta a una mayor vulnerabilidad de la población adulta y de edad avanzada. Para estas personas, la fatiga o problemas de salud pueden reducir la capacidad de reacción en el agua.
La siniestralidad también afectó a menores: 47 niños y adolescentes perdieron la vida, un 10% del total. El informe subraya la necesidad de una supervisión constante. Además, se debe impulsar una ‘educación preventiva desde la infancia‘ que refuerce hábitos seguros dentro y alrededor del agua.
El 81,5% de las víctimas fueron hombres frente al 18,5% de mujeres, y 392 fallecidos tenían nacionalidad española. La disparidad por sexo sugiere una mayor exposición masculina a conductas o entornos de riesgo durante el baño o la práctica de actividades acuáticas.
Playas y falta de vigilancia, factores clave
La playa fue el escenario más frecuente, al concentrar más de la mitad de los casos. Le siguieron los ríos, con 88 muertes, y las piscinas, con 49; el resto se produjo en otros espacios como embalses, canales o puertos. Las zonas abiertas y cambiantes, con corrientes o oleaje, elevan la probabilidad de incidentes cuando no se valoran bien las condiciones.
La vigilancia resultó decisiva: 422 de las muertes ocurrieron en lugares sin socorrista o con el servicio inactivo en el momento del incidente. Solo en 52 casos hubo una supervisión adecuada. El informe, en línea con la posición de la Federación, insiste en prolongar la presencia de socorristas más allá de la temporada estival. También en mejorar y actualizar su formación, junto con unas condiciones laborales que permitan mantener el servicio con continuidad.
Por territorios, Andalucía encabezó el listado por tercer año consecutivo, con 81 muertes, seguida de Canarias (75), Comunitat Valenciana (65), Galicia (54) y Cataluña (53). A continuación figuran Castilla y León (31), Baleares (26), País Vasco (14), Castilla-La Mancha, Región de Murcia y Cantabria (13 cada una), y Asturias (11). Cierran la tabla Aragón (6), Comunidad de Madrid (5), Navarra y La Rioja (4), Extremadura (3) y Melilla (1).
Los datos dibujan un patrón claro: el riesgo está presente durante todo el año. Se concentra en playas y en entornos sin vigilancia activa, y afecta sobre todo a personas de mayor edad y a población masculina. Las medidas apuntadas por los expertos —mayor conciencia social del riesgo y refuerzo de los servicios de salvamento— emergen como palancas inmediatas para contener la estadística.


