El Ayuntamiento de Alberic ha puesto en conocimiento de la Guardia Civil y de los equipos directivos de los centros educativos del municipio conductas en redes sociales que atentan contra la dignidad y la salud emocional de menores. Las publicaciones detectadas en los últimos días incluyen burlas y humillaciones públicas a otros jóvenes de la localidad y, según advierte el consistorio, pueden derivar en situaciones graves de acoso con consecuencias muy serias para quienes las sufren.
La comunicación a las autoridades y a los colegios ha tenido como objetivo activar una respuesta coordinada y priorizar la prevención. El mensaje incide en que lo que algunos adolescentes consideran un simple juego puede convertirse en un problema legal para quienes crean y difunden estas páginas, así como para sus familias. Detrás de cada publicación hay un impacto directo en la autoestima y el bienestar de los menores afectados, que ven cómo su exposición se multiplica y permanece en el tiempo.
Tolerancia cero al acoso
El alcalde ha subrayado la necesidad de actuar sin demora y ha resumido la posición municipal con una idea clara: ‘Nuestra obligación es clara: prevenir, proteger y actuar con firmeza‘. El llamamiento incluye un recordatorio expreso a madres y padres sobre la importancia de saber qué hacen los menores con el móvil y de acompañarles en el uso responsable de las redes para detectar a tiempo contenidos que vulneren su dignidad.
El regidor ha reiterado que en la localidad no se van a normalizar estas prácticas ni a mirar hacia otro lado. ‘En Alberic no podemos permitir que nadie humille, señale o haga daño a otras personas desde el anonimato de una pantalla‘, ha señalado, marcando una línea de tolerancia cero con el acoso. El consistorio ha insistido en que este tipo de comportamientos, cuando se amplifican en internet, agravan el daño por la rapidez con la que se difunden y por la dificultad de controlar su alcance una vez publicados.
Con el aviso a la Guardia Civil y a los centros educativos, el Ayuntamiento ha querido trasladar un mensaje disuasorio y de acompañamiento a las posibles víctimas. La prioridad, explican, es proteger a los menores, reforzar la convivencia y garantizar un entorno seguro tanto en los espacios escolares como en el ámbito digital, mientras las autoridades y los responsables educativos valoran las medidas oportunas para frenar estas conductas.


