El consumo de agua en la ciudad de València se mantiene prácticamente estable durante las Fallas, con una oscilación que suele situarse entre el 2 % y el 5 % respecto a un día normal. Factores como la climatología, el día de la semana o los horarios de los actos falleros condicionan la demanda en la red de abastecimiento de la ciudad.
La Concejalía del Ciclo Integral del Agua del Ayuntamiento de València y la empresa mixta EMIVASA han mantenido una reunión operativa para coordinar el dispositivo de abastecimiento durante las fiestas. En el encuentro han participado los concejales Carlos Mundina, responsable del área, y Juan Carlos Caballero, de Prevención de Incendios, junto al CEO de Global Omnium, Dionisio García Coín, y el responsable de EMIVASA Javier Macián.
Durante la reunión se ha destacado que la ciudad dispone de 1.880 hidrantes operativos, siete más que el año pasado, revisados para garantizar la seguridad durante las celebraciones. También se han coordinado los servicios relacionados con los 113 puestos de venta de buñuelos instalados este año en la ciudad.
El concejal Carlos Mundina ha subrayado la importancia del trabajo conjunto entre los servicios municipales y la empresa gestora del agua para garantizar el suministro durante estas fechas. Según ha explicado, este trabajo técnico previo resulta esencial para mantener un consumo eficiente del agua durante unas fiestas en las que el fuego es protagonista, pero en las que el agua también juega un papel clave para la seguridad y los servicios.
En términos generales, los datos evidencian un cambio en el patrón de consumo durante las Fallas. La movilidad constante de visitantes y residentes provoca que el uso del agua deje de ser principalmente doméstico y pase a concentrarse más en establecimientos comerciales, hoteles y espacios vinculados a la actividad en la calle.
Desde EMIVASA señalan que la climatología influye de forma directa en la demanda, especialmente cuando coinciden buen tiempo y fin de semana. En esas circunstancias se han registrado incrementos de hasta el 5 % del consumo, como ocurrió durante las Fallas de 2024.
La digitalización de la red de abastecimiento permite además monitorizar el consumo en tiempo real. Según Mundina, contar con tecnología y sensores en la red de agua potable permite conocer con precisión las dinámicas de consumo, establecer patrones futuros y anticipar cualquier necesidad para garantizar el mejor servicio a la ciudadanía.
Uno de los fenómenos más curiosos que detecta el sistema es el comportamiento del consumo durante la mascletà de las 14.00 horas. En ese momento la demanda cae bruscamente, ya que gran parte de la población se concentra en el centro de la ciudad para presenciar el disparo pirotécnico.
Minutos antes del espectáculo la presión de la red aumenta ligeramente, al reducirse el consumo en los hogares. Tras finalizar la mascletà, sin embargo, se registra un pico inmediato de demanda, que provoca una bajada temporal de presión hasta que el sistema vuelve a estabilizarse.
El comportamiento del consumo cambia especialmente el día de San José. Durante esa jornada festiva se observan dos fases muy claras: por la mañana la demanda es superior a la habitual y el pico máximo se retrasa hasta las 12.00 horas, debido a que muchas personas se levantan más tarde tras la celebración de la Nit del Foc. A las 14.00 horas, coincidiendo con la mascletà, la demanda vuelve a caer de forma notable y se mantiene baja durante más tiempo.






