La Crida Fallas 2026 convirtió las Torres de Serranos en el gran umbral simbólico de la fiesta con una puesta en escena multitudinaria, la entrega de llaves de la ciudad y un cierre esperado por todo el mundo fallero: el grito conjunto de “ja estem en falles”. La noche avanzó entre música, danza, discurso institucional, emoción colectiva y un castillo final que puso el broche a un superdomingo fallero que arrancó de madrugada.
Antes del acto central, el entorno de Serranos ya estaba lleno varias horas antes. Hubo charangas, bandas, castells falleros improvisados y una asistencia creciente por todos los accesos, mientras Metrovalencia reforzaba el tranvía y el Ayuntamiento activaba cortes de tráfico desde las 16:00 para ordenar la llegada de público a la zona del antiguo cauce del Túria.
Ambiente previo y arranque del espectáculo en Serranos
La tarde fue ganando pulso con la Banda Municipal en el escenario, una playlist popular y un ambiente de fiesta que mezcló público fallero, representantes políticos y curiosos en la plaza dels Furs. El directo recoge incluso el momento en que la fallera mayor llegó entre vítores, con personas que no iban a ver el acto completo pero querían presenciar de cerca su llegada y el traje elegido para la noche.
A las 20:04, las falleras subieron al balcón de las Torres de Serranos tras el espectáculo inicial. Poco antes, la escenografía ya había marcado el tono de esta edición con danza, coro y una figura aérea muy llamativa: un ave metálica de luces LED que sobrevoló València con movimiento lento, suspendida por una gran grúa. Ese arranque visual preparó el paso al protocolo central de la Crida.
A las 20:16 comenzó oficialmente el acto con el discurso de la alcaldesa de València, María José Catalá, y la entrega de llaves de la ciudad a las Falleras Mayores de València. Después llegaron los parlamentos de Carmen Prades y Marta Mercader, seguidos por los himnos, en la estructura clásica de una noche que vuelve a activar el calendario emocional de las Fallas.
El discurso de la Crida 2026: la casa abierta de València
El eje del discurso de Carmen Prades fue claro desde el inicio: las Torres de Serranos como puertas históricas de la ciudad y, esta vez, abiertas para que nadie se quede fuera. La fallera mayor construyó todo su mensaje alrededor de una idea fuerza muy reconocible: València como casa compartida y acogedora. Esa imagen atravesó el texto de principio a fin.
Carmen vinculó las llaves de la ciudad con la participación colectiva y lanzó una invitación directa a vivir la fiesta desde dentro. En uno de los pasajes más citados, definió el tono de la noche con una frase que ya queda como sello de esta edición: “Ací la vida es celebra sent faller”. La expresión aparece en el arranque y se consolida como lema sentimental de las “vint-i-sis del vint-i-sis”.
Marta Mercader tomó el relevo con un discurso centrado en la mirada infantil y en la germanor. La fallera mayor infantil puso el foco en el casal como segunda casa y en el papel de los más pequeños dentro de la fiesta, con referencias a la pólvora, las bandas y la indumentaria como señales de identidad. Su intervención mantuvo el mismo hilo narrativo de “casa” que Carmen había abierto, pero lo llevó al terreno de la infancia fallera y la convivencia en comisión.
En el tramo final, Carmen volvió a ampliar el concepto de “casa” para incluir a la Cort d’Honor, a los artistas falleros, la indumentaria, la orfebrería, los llibrets y la pirotecnia. También subrayó el papel de las comisiones como estructura que sostiene la fiesta año tras año. El remate llegó con la llamada al público y la respuesta coral que activó oficialmente las Fallas: “JA ESTEM EN FALLES!”.
Los trajes de la Crida: simbolismo, tradición y guiños personales
La Crida volvió a ser también una gran pasarela simbólica de la indumentaria valenciana. Carmen Prades estrenó un espolín “València”, una de las piezas más reconocidas del catálogo de Garín, en una tonalidad azul Mediterráneo que dialoga con el color “Terreta” de su espolín de exaltación. El diseño, realizado por su indumentarista Eduardo Cervera, reforzó la idea de identidad valenciana desde el propio tejido.
El texto sobre su traje añade dos detalles que elevan el valor de la elección. Por un lado, Garín define el dibujo como “la joya de la corona” y destaca su complejidad técnica, con un ritmo de tejido de apenas tres centímetros por hora. Por otro, recuerda la dimensión histórica del “València”, asociado a Pepita Samper en 1929 y hoy conservado en el Museo Fallero.
Marta Mercader, por su parte, apostó por un traje de Crida con personalidad propia. Eligió “Maribel”, un lampazo de seda en color manzana que reproduce un espolín antiguo del archivo de la Compañía Valenciana de la Seda, con patronaje de inspiración francesa del siglo XVIII y detalles de confección que mezclan referencias históricas con una lectura muy actual.
Además, su peineta incorporó uno de los guiños más personales de la noche. Guillermo Expósito creó una nueva forma que llevará su nombre, “Marta Mercader”, inspirada en el escudo cerámico del Mercado de Abastos, el entorno cotidiano de la fallera mayor infantil. Esa pieza convirtió la orfebrería en un recuerdo íntimo integrado en un acto de máxima visibilidad.
Una noche de arranque total para las Fallas 2026
La Crida 2026 no se entendió como un acto aislado, sino como el punto culminante de un superdomingo fallero que ya venía cargado de mascletà, movilidad reforzada y ciudad volcada en la calle. Esa continuidad se notó en el ambiente desde primera hora y en la respuesta del público cuando llegó el momento clave del balcón.
Para quien siguió el acto desde fuera del recinto, la retransmisión también formó parte del dispositivo de apertura fallera, con señal de TV y cobertura especial. En ese ecosistema, la Junta Central Fallera volvió a situarse como referencia organizativa de una noche que mezcla ceremonia, espectáculo y relato de ciudad.
El cierre llegó a las 20:38 con el castillo de fuegos a cargo de Pirotecnia Caballer FX, con diseño de María José Lora Zamorano, en un final que reforzó el tono de esta edición: tradición, protagonismo femenino y una ciudad que se presenta al mundo desde sus símbolos. Después de la llamada desde Serranos, València ya estaba oficialmente en Fallas.



