Más de una de cada diez denuncias por abusos sexuales digitales contra niños y niñas en España se produce en la Comunitat Valenciana, donde en 2024, según los últimos datos oficiales, se registraron 117.
Así lo revela Save the Children en su análisis de sentencias judiciales sobre abusos sexuales a menores en Internet en España, conocidos como ‘online grooming‘, que han aumentado un 13 % en dos años en el conjunto del país, al pasar de 954 en 2022 a 1.078 en 2024, según datos del Ministerio del Interior.
Chicas principales víctimas
Las chicas siguen siendo las principales víctimas, representando el 68,6 % de los casos, un porcentaje que aumenta en la Comunitat Valenciana, donde tres de cada cuatro víctimas (75,2 %) es una niña o adolescente, lo que supone que se han denunciado 344 casos por delitos sexuales desde 2022.
La organización no gubernamental detalla en un comunicado que al hablar específicamente de ‘grooming‘, en la Comunitat Valenciana se produjeron 45 denuncias en 2024, de las que el 77,8 % fueron niñas o adolescentes.
Nuevas formas de violencia
Save the Children recuerda que Internet no solo se ha convertido en un nuevo canal para ejercer la violencia, sino que también ha dado lugar a nuevas formas de violencia propias del entorno digital y subraya que casi el 58 % de los menores utiliza Internet de manera habitual desde los 11 años y casi 1 de cada 3 lo hace de forma habitual antes de cumplir los 10 años.
En este contexto, la ONG presenta este jueves el análisis ‘Tras la pantalla: violencia sexual contra la infancia en el entorno digital’ basado en el estudio de 23 sentencias correspondientes a 28 casos de ‘online grooming’ ocurridos en el periodo 2023-2024 en España.
El director territorial de Save the Children en la Comunitat Valenciana, Rodrigo Hernández, ha resaltado que la existencia de las propias denuncias supone «una señal de que el problema empieza a visibilizarse pero también confirma que la violencia sexual es una lacra que se extiende en distintos ámbitos del entorno digital».
El agresor: hombre sin antecedentes penales, cercano a la víctima
El informe apunta a que el agresor responde mayoritariamente al perfil de hombre sin antecedentes penales, mientras que identifica que el 41,7 % pertenece al entorno conocido, el 33,3 % son personas desconocidas, y el 25 % corresponde al ámbito familiar -un porcentaje significativamente superior al 2,2 % observado en el análisis 2021-2022.
Save the Children muestra su preocupación por la duración de los procedimientos judiciales en los casos de violencia sexual digital contra la infancia y la adolescencia, ya que más del 60 % duran tres años o más y un 14 % supera los cinco años.
El 65 % de las víctimas declara más de dos veces antes del juicio, lo que incrementa el riesgo de revictimización y, aunque ha aumentado el uso de la grabación del testimonio, todavía no se aplica de forma sistemática.
«Obligar a un niño o niña a repetir su caso una y otra vez supone revivir el daño», según Hernández, que ha resaltado que en la Comunitat «se ha avanzado en materia de prueba preconstituida con la implantación de modelos como la cámara Gesell en juzgados de las tres provincias».
«Aun así, es imprescindible seguir mejorando hacia modelos de atención holística como puede ser el modelo Barnahus o casa de los niños», ha sentenciado.
Delitos sexuales contra la infancia en el entorno digital
El ‘online grooming’ es un delito que se produce cuando una persona adulta contacta con una niña, niño o adolescentes a través de Internet, redes sociales, videojuegos u otras plataformas digitales con el objetivo de involucrarles en actividades de carácter sexual.
Se trata de una forma de abuso sexual infantil a través de las tecnologías que basada principalmente en el engaño, la manipulación y el establecimiento de una falsa relación de confianza.
Pueden tener como finalidad la obtención de imágenes o vídeos de contenido sexual, la realización de actos sexuales en el entorno digital o la preparación de encuentros fuera de la red.
El agresor suele seguir un proceso que incluye el aislamiento de la víctima, la evaluación del riesgo para evitar ser descubierto y la introducción de peticiones sexuales, que en muchos casos se produce de forma cada vez más rápida e inmediata.

