La Policía Local de València ha detenido a cuatro personas, dos de ellos menores, como responsables de los altercados que provocaron el pasado sábado tras pinchar varios globos que tenía la comisión Falla Ripalda, Beneficència i Sant Ramon en el acto de nombramiento de la Fallera Mayor, según han confirmado fuentes policiales a Actualitat Valenciana.
Desde la comisión, a través un comunicado, explican que en la madrugada del pasado sábado, tres personas ajenas a la falla interrumpieron en el casal, por lo que fueron invitadas a abandonar el lugar porque su comportamiento era «agresivo». «Al abandonar el casal, a estos tres se les unieron otros dos y empezaron a increparnos y amenazarnos con botellas de cristal rotas» señalan.
Asimismo, cuentan que al salir de la comisión para pedirles que se marcharan, aparecieron por la calle Corona más de veinte jóvenes «armados con botellas, piedras, cinturones y la emprendieron a golpes con los falleros. Conseguimos en refugiarnos en el casal hasta la llegada de la SAMU y la Policía Local» señalan.
Así pues, cuatro personas de la comisión resultaron heridas y necesitaron asistencia médica por contusiones y heridas abiertas en la cabeza. Según datos de CICU, a las 4 de la madrugada entró una aviso sobre que habían entrado 20 personas con machetes en el casal. Hasta allí se movilizó una unidad del SAMU y una unidad de SVB, y un hombre de 38 años fue trasladado hasta el hospital General con una herida sangrante en la cabeza.
«Afortunadamente, después de los cuidados, todos se encuentran en sus domicilios. Queremos denunciar el clima de inseguridad del barrio, que va a más, no podemos consentir la violencia» aseguran desde la comisión fallera.
Reacciones
Por otra parte, desde Junta Central Fallera (JCF) han condenado estos comportamientos violentos y han mostrado todo el apoyo a la Falla Ripalda, Beneficència i Sant Ramon para «evitar que esto se vuelva a repetir». En este sentido, el presidente de JCF, Carlos Galiana, ya le ha transmitido al presidente de la comisión que está a su disposición y ha asegurado que «Las fallas son un espacio de convivencia abierta a la hermandad, pero nunca a la agresividad«.



