El Kosner Baskonia conquistó su séptima Copa del Rey 17 años después al imponerse por 89-100 al Real Madrid en una final igualada en el Roig Arena. El conjunto blanco perseguía su trigésimo título, pero el equipo vitoriano manejó mejor el cierre del encuentro y amarró un triunfo de gran valor.
La contienda transitó con diferencias cortas y mucha tensión competitiva. En un choque de alternativas, el Baskonia leyó con más claridad los momentos calientes, aceleró cuando tocaba y gestionó la ventaja con oficio en los últimos minutos. El 89-100 reflejó una superioridad final que no se había visto con tanta nitidez durante gran parte del duelo, resuelto por el mayor acierto y templanza azulgranas cuando el margen de error era mínimo.
Un triunfo de peso
La victoria cerró una larga espera para la afición vitoriana y reforzó el proyecto con un título que retorna al palmarés del club casi dos décadas después. El Baskonia convirtió una final muy pareja en una sentencia en el tramo decisivo, capitalizando sus buenas decisiones para despegarse y sostener la renta hasta la bocina.
Para el Real Madrid, la derrota supuso aplazar la opción de firmar su trigésima Copa. Pese a su empuje, no encontró continuidad suficiente para castigar a un rival que se mantuvo sólido y que supo controlar el ritmo cuando más contaba. En una competición de eliminación directa, el equilibrio suele romperse por detalles, y en esta ocasión se inclinó del lado vitoriano.
El ambiente del Roig Arena acompañó una final intensa que se resolvió por gestión emocional y cabeza fría en los compases finales. El Baskonia celebró a lo grande un 89-100 que agranda su historia copera y que proyecta confianza para el resto del curso, mientras el Real Madrid deberá reponerse y mirar al siguiente reto con la misma ambición.



