El Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de El Saler atendió durante 2025 un total de 9.310 animales heridos, lo que supone un incremento del 20,7 % respecto al año anterior. Este fuerte aumento se relaciona sobre todo con la llegada masiva de crías de vencejos, especialmente vulnerables durante la ola de calor que afectó a gran parte de España y a varios países de Europa. Las temperaturas extremas provocan que muchos pollos caigan de los nidos o sufran golpes de calor, lo que multiplica los avisos de ciudadanos y el número de ingresos en estas instalaciones.
Más de la mitad de los animales recogidos son aves autóctonas, con los vencejos y los gorriones como especies más habituales. Tras ellas se sitúan los reptiles, donde las tortugas se han convertido en la especie más representativa. Sin embargo, la mayoría de los ejemplares que llegan son galápagos exóticos invasores, animales que suelen proceder de abandonos y que suponen un problema añadido para la biodiversidad local. El resto de ingresos corresponde a mamíferos de distintas especies, algunos de ellos de tamaño considerable. En una ocasión, el centro de recuperación La Granja, en l’Albufera, llegó incluso a albergar un lobo, que posteriormente fue trasladado a un centro especializado.
Los tres centros de recuperación de fauna silvestre de la Comunitat Valenciana asumen también la atención de especies autóctonas incautadas del tráfico ilegal. Muchos de estos animales llegan en muy mal estado, con abundante suciedad y numerosas heridas, después de permanecer durante días en espacios extremadamente reducidos. Esta situación obliga a dedicar más tiempo y recursos a su recuperación, ya que a las lesiones físicas se suman el estrés y el deterioro general que provoca este tipo de cautiverio.
Refuerzo de recursos y centros abiertos todo el año
Para mejorar la atención a estos ejemplares, la Vicepresidencia Tercera y Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras, Territorio y de la Recuperación ha incrementado los recursos materiales y humanos destinados a la recogida de mamíferos, aves y reptiles silvestres que se encuentran heridos, desvalidos o desorientados. Entre las medidas adoptadas figura la decisión de mantener abiertos los Centros de Recuperación de Fauna Silvestre los 365 días del año y ampliar los horarios de atención al público. De este modo se garantiza que cualquier aviso pueda ser atendido con mayor rapidez, algo esencial para la supervivencia de los animales ingresados.
Estas instalaciones, gestionadas por la empresa pública Vaersa, están especializadas tanto en la recuperación de fauna silvestre autóctona herida como en proyectos de cría de especies amenazadas. Entre estas últimas destaca la cerceta pardilla, una especie en peligro cuya conservación requiere programas continuados de reproducción y suelta controlada. Las labores de cría en cautividad y la posterior reintroducción en el medio natural se apoyan en el trabajo veterinario y en protocolos específicos que buscan asegurar la adaptación de los ejemplares al hábitat del que proceden.
Los animales pueden llegar a los centros por varias vías. En muchos casos son los propios ciudadanos quienes los trasladan directamente cuando encuentran un ejemplar herido o desorientado. Si no es posible el desplazamiento, existe la opción de contactar con el centro para solicitar que un equipo especializado acuda a recoger al animal, lo que permite actuar en situaciones en las que el hallazgo se produce lejos de estas instalaciones.
En otros supuestos, son las autoridades las que se encargan del traslado. Entre ellas se encuentran los agentes medioambientales dependientes de la Conselleria de Medio Ambiente, la Policía Local de diversos municipios y la Guardia Civil, habitualmente a través del SEPRONA. Estas intervenciones se producen tanto cuando los propios agentes encuentran fauna herida como cuando otros ciudadanos les entregan los ejemplares. Esta red de colaboración facilita que los animales lleguen con mayor rapidez a manos de profesionales.
En los municipios que colaboran con la Generalitat y centralizan las recogidas, los vecinos pueden entregar los animales al retén de la Policía Local. Desde allí se avisa al centro correspondiente para que la recogida se realice en menos de 24 horas, un margen de tiempo que busca reducir al mínimo el estrés y las complicaciones en la recuperación. En la provincia de Alicante también se colabora con algunas clínicas veterinarias que actúan como puntos de recogida, ampliando así la cobertura territorial.
Una vez en las instalaciones, veterinarios y personal especializado examinan a cada ejemplar, determinan el tratamiento necesario y aplican los cuidados hasta su recuperación. Cuando los animales están preparados, se procede a su reintroducción en su hábitat natural, seleccionando el entorno más adecuado según la especie y el lugar de procedencia. Este último paso es clave para cerrar el ciclo de recuperación y contribuir de manera efectiva a la conservación de la fauna silvestre.
La Conselleria ha remitido cartas a las alcaldías de aquellos municipios de los que procede un mayor número de animales ingresados en los centros. El objetivo es reforzar la colaboración municipal y establecer puntos de referencia claros para la ciudadanía. La propuesta plantea que, cuando un vecino contacte con el Centro de Recuperación de Fauna tras encontrar un animal, pueda ser derivado a un punto fijado para centralizar las recogidas, lo que simplifica el proceso y agiliza la respuesta.
En la Comunitat Valenciana funcionan tres centros de referencia para estas tareas: el Centro de Recuperación de Fauna La Granja del Saler, en València; el de la Santa Faz, en Alicante; y el de Fauna Forn del Vidre, en Castellón. Entre los tres configuran una red que permite atender fauna silvestre en todo el territorio autonómico, mejorar la coordinación entre administraciones y empresas públicas y dar salida a un volumen creciente de animales heridos o víctimas del tráfico ilegal.



