Las Fallas ya han puesto en marcha los tradicionales puestos de venta ambulante de buñuelos, churros y chocolate en València, con un total de 146 autorizaciones para esta edición. La instalación llega más tarde de lo habitual y, aun así, el Ayuntamiento ya ha sancionado a algunos vendedores por iniciar la actividad antes de la fecha permitida, con multas y el cierre temporal de los puestos.
Los permisos han entrado en vigor a comienzos de marzo y permiten mantener la actividad durante 17 días, con la posibilidad de prolongarse hasta el día 19. En los días previos, los remolques y casetas se han ido colocando en los espacios asignados y, en algunos casos, en zonas de influencia o cercanas a comisiones falleras, a cambio de contraprestaciones.
El consistorio recuerda que estos puestos deben cumplir condiciones específicas, entre ellas no tapar comercios y evitar ubicaciones próximas a tiendas dedicadas a la venta de textiles o electrónica.
Arranque más tardío y control municipal
Este año, la autorización ha llegado prácticamente una semana después de lo habitual. La apertura se retrasa respecto a otras ediciones y se enmarca en un calendario fallero que ha condicionado el inicio de la actividad en la calle.
La vigilancia municipal busca evitar instalaciones fuera de plazo y garantizar que los puntos de venta cumplen las normas establecidas para minimizar molestias y afecciones al entorno comercial y vecinal.




