La familia del ex teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero ha expresado su dolor después de que el arzobispo general castrense, Juan Antonio Aznárez, denegara la celebración del funeral en la Catedral de las Fuerzas Armadas de Madrid. Tejero falleció el 25 de febrero en Alzira (Valencia) y su nombre quedó ligado al intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.
Denegación de las exequias en la catedral
Los seis hijos de Tejero han emitido un comunicado, a través de su abogada, en el que trasladan su ‘profundo pesar y perplejidad’ e informan de que el arzobispo les comunicó este miércoles que denegaba la celebración de las exequias que la familia había anunciado para el 25 de marzo.
‘Entendemos que dicha prohibición carece totalmente de fundamentos al no trasladarnos ninguna razón eclesial que sustente privar a un fiel del sufragio de la Iglesia en su propia sede diocesana‘, han indicado, para añadir que reciben la noticia ‘con el corazón herido‘.
En esa misma nota, sostienen que las exequias ‘constituyen un acto de piedad y consuelo para los vivos, no un juicio sobre la vida del difunto‘ y que ‘la decisión de monseñor Juan Antonio Aznárez Cobo, dependiente de la Subsecretaría de Defensa, ha sido recibida con gran dolor’. También afirman que lo que califican como ‘derecho espiritual‘ parece ‘haberse visto supeditado a consideraciones de índole temporal o política‘.
La negativa impide que el adiós tenga lugar en la sede de la diócesis castrense y ha obligado a la familia a replantear el lugar y la forma del oficio previsto para esa fecha. El hecho de que la comunicación se haya producido tras anunciar la convocatoria añade, según su propio relato, sorpresa y malestar.
Las cenizas de Tejero está previsto que reposen, junto a los restos de su esposa, Carmen Díaz Pereira, en Torre del Mar, núcleo costero de Vélez-Málaga.
La muerte de Antonio Tejero se produjo dos días después del 45 aniversario del 23F y el mismo día en que el Gobierno desclasificó los documentos relacionados con aquel intento de golpe de Estado, del que él fue su cara visible al entrar en el Congreso de los Diputados pistola en mano y retener durante horas por las armas al Gobierno y a los parlamentarios que participaban en un pleno de investidura.
En el juicio posterior, en 1982, Tejero fue expulsado de la Guardia Civil y condenado a 30 años de reclusión por rebelión militar, hasta que en 1996 obtuvo la libertad condicional. Ese trasfondo explica la especial sensibilidad pública en torno a su figura y enmarca la lectura que la familia ha hecho de la negativa del arzobispo como una decisión condicionada por factores no estrictamente religiosos




