Farmamundi impulsa proyectos de bienestar y resiliencia en lHorta Sud tras la DANA

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Farmamundi pone en marcha dos proyectos en varios municipios de lHorta Sud para reforzar el bienestar emocional, la integración social y la resiliencia comunitaria tras la DANA del 29 de octubre de 2024.

La organización Farmamundi está impulsando dos proyectos destinados a fortalecer el bienestar comunitario y la resiliencia en varios municipios de lHorta Sud afectados por la DANA del 29 de octubre de 2024. Estas iniciativas se centran en apoyar a la población que sufrió el impacto de las inundaciones, atendiendo especialmente las consecuencias emocionales y sociales que se han mantenido en el tiempo.

Los programas incluyen itinerarios socioformativos para prevenir la soledad no deseada y reforzar la integración social en Alfafar, Benetússer, Catarroja, Massanassa, Paiporta, Picanya y Torrent. El objetivo es que las personas que viven en estas localidades cuenten con más recursos para relacionarse, acompañarse y participar en la vida comunitaria después de la emergencia.

Las iniciativas Promoviendo bienestar entre mayores y migrantes para una recuperación saludable y Reconstruyendo lHorta Sud: resiliencia comunitaria tras la DANA 29-O, en las que participan unas 4.000 personas, se encuentran actualmente en fase de revisión de las necesidades detectadas en siete municipios. Esta etapa resulta clave para adaptar las actuaciones a la realidad específica de cada territorio, ya que los efectos de la DANA no han sido iguales en todas las zonas ni en todos los colectivos.

Escuchar antes de intervenir

Los equipos técnicos están realizando un diagnóstico participativo junto a ayuntamientos, entidades sociales y redes comunitarias. Esta fase incluye entrevistas, reuniones de coordinación, mapeos de agentes locales y la creación de comisiones mixtas de seguimiento, con el fin de compartir información y tomar decisiones de forma conjunta.

Paralelamente, se está elaborando un cuestionario basado en la metodología CAP, centrada en Conocimientos, Actitudes y Prácticas. Esta herramienta servirá para conocer con más precisión el impacto social y emocional de la emergencia, así como las expectativas y fortalezas que siguen presentes en la población. A partir de estas respuestas, Farmamundi podrá ajustar mejor los recursos, priorizar acciones y diseñar actividades que respondan a las preocupaciones reales de las comunidades.

Según explica Rafael Cejas, responsable del proyecto sobre bienestar comunitario, es necesario comprender a fondo qué ha cambiado y qué capacidades siguen vivas en las comunidades antes de planificar cualquier intervención. El responsable subraya que solo escuchando y construyendo junto a las personas se pueden generar procesos con sentido y continuidad, que no se limiten a acciones puntuales sino que consoliden cambios duraderos.

Bienestar con enfoque intergeneracional e intercultural

El proyecto dirigido específicamente a personas mayores y población migrante se implementará en Alfafar, Catarroja, Massanassa y Paiporta. Tras completar el diagnóstico, se pondrán en marcha itinerarios socioformativos orientados a mejorar el bienestar emocional, prevenir la soledad no deseada y reforzar la integración social de estos colectivos, que a menudo se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad tras una catástrofe.

Las actividades previstas combinarán saberes tradicionales e interculturales, con temas como la alimentación saludable, la sostenibilidad o la artesanía. Además de ofrecer formación, estos espacios buscan convertirse en puntos de encuentro comunitario que favorezcan la convivencia entre generaciones y culturas. Al compartir experiencias, habilidades y conocimientos, se refuerzan los lazos sociales y se genera una red de apoyo mutuo que ayuda a superar el aislamiento.

Reconstruir desde la resiliencia comunitaria

El segundo proyecto se desarrollará durante 15 meses en Alfafar, Benetússer, Massanassa, Paiporta, Picanya y Torrent. En este caso, la prioridad es trabajar la resiliencia comunitaria, es decir, la capacidad de los barrios y municipios para reorganizarse, apoyarse y responder mejor ante futuros episodios de emergencia.

El diagnóstico previo ha detectado preocupaciones persistentes entre la población, como el impacto emocional de lo ocurrido, el miedo a que se repitan nuevas catástrofes y las dificultades para acceder a recursos de apoyo. Estas inquietudes son especialmente visibles entre mujeres, personas mayores y población migrante, que a menudo disponen de menos redes de apoyo o encuentran más barreras para llegar a los servicios disponibles.

A partir de estos hallazgos, el proyecto promoverá acciones concretas para fortalecer la resiliencia comunitaria, como formaciones, simulacros, espacios de participación ciudadana y actividades centradas en el bienestar emocional y la preparación ante futuras emergencias. Estas medidas pretenden que la población conozca mejor los recursos, sepa cómo actuar ante nuevos episodios y se sienta acompañada en el proceso de recuperación.

Amagoia Labarga, responsable de este proyecto, señala que reconstruir no es solo reparar daños materiales, sino también acompañar procesos sociales y emocionales que requieren tiempo y presencia. A su juicio, la resiliencia nace del conocimiento compartido, la participación y el fortalecimiento de las redes locales, elementos que permiten que las comunidades se apoyen mutuamente y afronten con más seguridad situaciones adversas.

Trabajo en red para una recuperación sostenible

Ambas iniciativas cuentan con financiación de la Conselleria de Servicios Sociales, Familia e Infancia de la Generalitat Valenciana y se desarrollan en coordinación con las administraciones locales, entidades sociales y redes especializadas como el Clúster de Salud Mental y Apoyo Psicosocial. Este enfoque colaborativo busca asegurar que las acciones sean sostenibles en el tiempo y coherentes con los recursos que ya funcionan en cada municipio.

El trabajo de diagnóstico que se está realizando en esta fase inicial permitirá sentar bases sólidas para intervenciones ajustadas y sostenibles. A medida que avance el proceso, el conocimiento generado se irá transformando en acciones concretas que acompañen a las comunidades hacia un mayor bienestar, una cohesión social más fuerte y una mejor preparación ante futuros desafíos relacionados con emergencias y desastres naturales.


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