El 1 de noviembre se acerca y las floristerías ultiman una campaña que volverá a mover a millones de personas a los cementerios. La previsión apunta a un gasto medio de entre 40 y 50 euros por compra y a una mayor antelación en los pedidos, con arreglos más personalizados y una estética que privilegia composiciones naturales sin renunciar a lo tradicional.
Gasto medio y compras con antelación
Para muchos negocios, Todos los Santos supone hasta el 20 % de la facturación anual, por lo que la cita se encara con expectativas positivas tras un último ejercicio estable. El ticket medio de 40-50 euros confirma que el consumidor está dispuesto a pagar por flor de calidad y por diseños cuidados, especialmente cuando se trata de honrar a familiares y amigos.
Ese mayor gasto viene acompañado de planificación: los encargos se realizan con más tiempo para asegurar disponibilidad, comparar opciones y elegir detalles a medida. La tendencia estética avanza hacia trabajos más naturales y orgánicos que combinan tradición y toques contemporáneos, una forma de actualizar los ramos y centros sin perder el simbolismo de la fecha.
En cuanto a la oferta, las flores de producción nacional como gladiolos, claveles, margaritas y gerberas llegan con una campaña calificada de excelente en volumen y calidad. Aun así, las importaciones siguen representando alrededor del 70 % de las compras del sector. Pese a ello, crece la apuesta por el producto nacional y por mensajes de consumo responsable y de proximidad, que enfatizan frescura y menor huella de transporte, algo valorado cuando la demanda se concentra en pocos días.
El canal online también gana terreno. Las plataformas de entrega registran un crecimiento sostenido de los pedidos y el hábito digital consolidado tras la pandemia se mantiene: muchos clientes encargan con dos o tres días de antelación para garantizar fecha y franja de entrega, aunque una parte significativa decide igualmente comprar el propio 1 de noviembre. La compra telemática permite comparar catálogos y precios y evita colas, pero obliga a floristas y operadores logísticos a ajustar stock y rutas con precisión.
Oferta, clima y efecto de la dana
La campaña también llega condicionada por efectos arrastrados del año pasado. La dana que provocó inundaciones en la Comunidad Valenciana dañó viveros y alteró calendarios de cultivo, lo que hace que este año la normalidad no sea plena en esa zona respecto a otras regiones. Con todo, el sector subraya la rapidez con la que los productores valencianos retomaron la actividad, hasta el punto de atender con solvencia la campaña de primavera, un esfuerzo que ayuda a recuperar ritmo de cara a Todos los Santos.
Por su parte, Andalucía se mantiene como principal productora de flor cortada. Municipios como Lebrija sostienen un tejido donde la flor cortada y la planta ornamental tienen un peso muy relevante. Esta concentración productiva facilita abastecer el pico de demanda del 1 de noviembre, aunque obliga a coordinar cortes, transporte y conservación para llegar con el género en su mejor momento.
Los profesionales advierten, además, de los efectos del calor reciente sobre la flor cortada. La campaña actual ‘va un poco retrasada’ por las altas temperaturas. En palabras de un operador del sector: ‘Hay pocas flores, se ha sembrado menos por miedo a que no salgan y haya que tirarlas’. Cuando el termómetro se mantiene alto, los calendarios de siembra y corte se desajustan, y algunos productores optan por reducir riesgo para evitar mermas, lo que puede limitar la oferta de ciertas variedades y empujar a los clientes a reservar antes.
Otro cambio visible es el aumento de flores y arreglos no naturales en cementerios. ‘Da lástima ver los cementerios llenos de plástico‘, lamentan desde el sector. Parte del público opta por materiales artificiales por su durabilidad y menor mantenimiento, especialmente cuando no se puede acudir con frecuencia a los nichos. Frente a ello, más floristerías reivindican composiciones naturales, personalizadas y acordes con la proximidad, alineadas con un consumo más responsable.
Con este contexto, el 1 de noviembre se perfila con compras más anticipadas, un gasto medio de 40-50 euros y protagonismo de diseños personalizados y naturales, mientras el canal online continúa al alza y los productores ajustan calendarios para responder a la demanda.

