El INE ha revisado una décima a la baja el dato general del IPC de enero hasta el 2,3 %, y la Comunitat Valenciana se ha situado en el 2,5 %, por encima de la media nacional. La corrección deja una moderación de seis décimas frente a diciembre.
Según Estadística, la menor subida de la electricidad y el abaratamiento de los combustibles y lubricantes han propiciado el descenso del ritmo de los precios, lo que ha aliviado la presión del componente energético sobre el índice general. Esta evolución ha contribuido a moderar el IPC, aunque la diferencia regional evidencia un avance algo más intenso en la Comunitat.
Subyacente estable y alimentos al alza
El INE ha mantenido sin cambios la inflación subyacente respecto al dato adelantado y la sitúa en el 2,6 %, la misma tasa que en diciembre. Al excluir la energía y los alimentos no elaborados, este indicador recoge la tendencia de los precios más estables, por lo que su estabilidad sugiere una desaceleración gradual en el conjunto de bienes y servicios.
En alimentación, los precios aumentaron un 3 % en el arranque del año. Dentro del grupo destacaron encarecimientos muy superiores a la media, como los huevos, con un 30,7 %, y la carne de vacuno, con un 16,3 %, incrementos que inciden directamente en la cesta de la compra pese a la moderación del índice general.
Con este cuadro, la Comunitat Valenciana ha cerrado enero con una tasa dos décimas por encima del promedio nacional, mientras que la revisión del dato estatal refuerza la idea de un inicio de año con inflación contenida por la energía pero todavía presionada por los alimentos. Esta combinación perfila un entorno de precios más moderado que en diciembre, aunque aún desigual entre componentes y territorios.


