La Guardia Civil ha investigado a dos hombres como presuntos autores de un delito de hurto y falsedad documental en el marco de una operación desarrollada durante la campaña citrícola en la provincia de Valencia. Además, la actuación ha permitido aflorar la entrega de 45.000 kilogramos de naranjas de procedencia desconocida. Estas naranjas tienen un valor aproximado de 10.000 euros.
La investigación se ha originado a partir del refuerzo de las inspecciones rutinarias realizadas en almacenes de compraventa de cítricos durante la campaña 2025-2026. En una de esas comprobaciones, los agentes detectaron irregularidades en la documentación agraria presentada en un almacén de Benimusslem. Esto se debió tanto a la forma en que estaba cumplimentada como a la cantidad y procedencia de la fruta entregada.
En concreto, el análisis de 42 documentos D.A.T.A. presentados desde comienzos de 2026 permitió detectar movimientos sospechosos relacionados con esas entregas de naranjas. A partir de ahí, los investigadores centraron sus pesquisas en varias personas supuestamente implicadas en la operativa.
Trama organizada para la sustracción de cítricos
Según la investigación, los agentes llegaron a la conclusión de que se trataba de una banda organizada. Esta banda presuntamente se dedicaba a la sustracción a gran escala de cítricos para su posterior venta mediante el uso de documentación presuntamente falseada.
En total, la investigación alcanzó a seis personas, entre ellas dos mujeres. De ellas, cinco serían de origen rumano y una de origen marroquí. No obstante, solo ha sido posible imputar por ahora a dos hombres, uno localizado en Alberic y otro en Vila-nova de Castelló.
El resto de integrantes de la supuesta banda se encuentra en paradero desconocido. Además, según se desprende de la investigación, podrían hallarse fuera de España, posiblemente en sus países de origen.
Equipo ROCA de Sueca
La operación ha sido desarrollada por agentes del Equipo ROCA de Sueca, especializado en la prevención y esclarecimiento de delitos en explotaciones agrícolas y ganaderas. Las diligencias ya han sido remitidas al Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Guardia de Alzira.
Este caso vuelve a poner el foco sobre los robos en el campo en plena campaña de naranja. Es un problema que afecta tanto a productores como a operadores del sector. Por ello, obliga a extremar el control sobre la trazabilidad de la mercancía y la documentación utilizada en su comercialización.





