José Hoyo Rodrigo: “Valencia se ha convertido en una ciudad cosmopolita”

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Entrevista a Jose Hoyo, presidente de la Academia Internacional de Ciencias y Humanidades

Charlamos con José Hoyo Rodrigo, presidente de la Academia Internacional de Ciencias y Humanidades (desde 2009) y recientemente jubilado como “letrado emérito». Hablamos sobre Derecho, Valencia -y su internacionalización- y del interés general como clave de todo.

Don José Hoyo Rodrigo tiene uno de esos currículos que no dejan indiferente a nadie. Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración en la Universitat de València. Es Doctor en Relaciones Internacionales por la Universidad Internacional Euroamericana y École Supérieure Internationale de Bruxelles. Letrado del Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana, abogado del Ilustre Colegio de Valencia y Secretario General de la Comisión de Derecho Valenciano.

Destaca también su faceta como jurista investigador, diplomado en Estudios Avanzados por la Universitat de València con la calificación de Sobresaliente por el Tribunal del D.E.A. Además, es doctorando del Área de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universitat de València.

Además, ha sido profesor en diferentes disciplinas del Derecho, conferenciante internacional, autor de casi 4.000 proyectos de dictámenes. Asimismo, preside -desde hace 17 años- la Academia Internacional de Ciencias y Humanidades, cuyo principal objetivo es convertirse en la embajadora cultural de Valencia.

Charlamos con José Hoyo en el lobby del Hotel Only You. Le acompaña Dionysia Kouskounelou, una joven griega residente en Valencia que le apoya en diversas tareas en la Academia. Hablamos sobre Derecho, diplomacia cultural, la situación actual de la ciudad y la sombra del Miguelete. Además, tratamos la importancia de dar lugar a los y las jóvenes y de la vida después de la jubilación.

La conversación con este abogado -que se califica como “intrépido” y “aventurero de la cultura”- arranca con su viaje en los años 70, con apenas 17 años, a Australia y Filipinas. Finalmente, concluye con sus próximos planes ahora que está jubilado. Entre ellos, un curso intensivo de griego en Corfú.

Vitalista, apasionado y sonriente, son sólo algunos de los adjetivos que definen a este “letrado emérito” -por vocación y convicción-. Tiene claro que en “en la vida no hay casualidades hay causalidades”.

Está orgulloso de Valencia, de cómo ha evolucionado en los últimos años, de cómo “se ha convertido en una ciudad cosmopolita”. Además, destaca cómo desde la Academia se hace todo lo posible para que se conozca y reconozca a nivel mundial. Hoyo tiene la clave para hacer cosas en la vida. Considera que todo lo que se haga debe de “gustarte, enamorarte y vivirlo”.

La Academia Internacional de Ciencias y Humanidades nace en noviembre de 1990 en el seno de unas Jornadas del Consejo Mundial para la Formación Profesional, desarrolladas en la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Industrial de Valencia. En 1996 la Academia se constituye con estatutos propios. En julio de 2009 fue renovada totalmente la Junta de Gobierno de la Academia, bajo la Presidencia de Don José Hoyo Rodrigo.

¿Qué le atrajo inicialmente del derecho y las ciencias políticas como ámbito de estudio?

Pienso que el derecho junto con otras áreas -como pueda ser la educación o pueda ser la medicina- es aquello que ha acompañado al hombre. El hombre necesita defender sus derechos, necesita apoyarse en las leyes para poder vivir pacíficamente. De igual forma que el médico sana la salud, el abogado, defiende al justiciable, defiende al cliente, defiende al ciudadano con las leyes, con toda fuerza y convicción.

Su formación es muy amplia (Ciencias Políticas, Derecho, Relaciones Internacionales, etc.). ¿Cómo influyó cada etapa en su desarrollo profesional?

Cada etapa es un mundo, porque la verdad es que la ilusión mueve el mundo. Yo creo que cuando te licencian, luego hay que continuar también formándose. Ya descansaré cuando muera. Quiero seguir aprendiendo a seguir aprendiendo.

En mi caso, yo ahora con la jubilación quiero irme a Corfú este mes de junio a un curso intensivo de griego, porque chapurreo algo. Sin embargo, yo necesito tener, digamos un sistema (…) La mente necesita esos estímulos para poder avanzar.

¿Qué valores personales cree que fueron determinantes para elegir esta carrera?

Mi vocación sigue siendo y lo he transformado en una diplomacia cultural. La Academia es la embajadora cultural de Valencia y se lo he dicho a las autoridades: “No nos utilizáis”. Yo quería ser diplomático, pero no puedo ser… Pero me he dedicado a la diplomacia cultural a través de la Academia.

¿Cómo fue su paso por el Consell Jurídic Consultiu de la Comunitat Valenciana y qué le aportó?

Mi jubilación fue memorable. Soy autor de casi 4.000 proyectos de dictámenes. (…) A mí me ha dado muchísimo el Consell Jurídic, porque he podido profundizar en el estudio del Derecho, en la relación de las normas de la legislación, en asuntos de capital importancia para la Comunitat Valenciana. Esto sucede porque somos el alto órgano asesor del Gobierno valenciano y de las instituciones públicas radicadas en nuestro territorio. A lo largo de los casi 30 años yo he dado al Consell, pero el Consell me ha dado a mí más.

Como profesor asociado en Derecho Constitucional y Administrativo, ¿qué le recordarán siempre sus alumnos?

Intentando llevar el día a día a las clases, bajando a tierra el temario. Por ejemplo una de las últimas asignaturas que yo he dado últimamente era Instituciones Jurídicas de la Unión Europea y ahí debatía con los alumnos la toma de decisiones, las normativas europeas… Pensemos que el 80 % de derecho nacional, derecho interno procede de la Unión Europea. Incluso un año organicé yo, por mi cuenta, con el alumnado un viaje a Bruselas.

¿Qué tema cree que necesita más atención en el futuro dentro de las ciencias jurídicas?

El tema de la argumentación, deberíamos copiarnos y tomar nota prácticas que se realizan en otros países. La oratoria y la argumentación es básica para un abogado.

Desde su presidencia en la Academia Internacional de Ciencias, Tecnología, Educación y Humanidades, ¿cómo ha visto la evolución del tejido social y cultural valenciano?

Valencia se ha convertido en una ciudad cosmopolita. Lógicamente, las instituciones tienen que estar abiertas a esos cambios y a esas transformaciones, porque de aldeanos tenemos que pasar a ser universales, ciudadanos del mundo. (…) Aquí acogemos a gente de muchísimas nacionalidades. El cuerpo consular alberga más de 50 consulados y todos tienen a sus ciudadanos. No nos damos cuenta la transferencia qué tiene.

Pensando en las generaciones más jóvenes, ¿qué consejo daría a quienes desean dedicarse al derecho o a la vida pública?

Que piensen en el interés público, el interés general debe primar siempre. Con ese punto de vista, con ese faro se pueden superar los obstáculos fácilmente.

Ahora que se ha jubilado, ¿qué planes tiene (personales, familiares, sociales)? Que pueda contarnos.

Todos los días desarrollo nuevas ideas creativas y tengo muchas propuestas. Lo que pasa es que el hombre propone y… Tengo muchos proyectos, que iremos desarrollando y dentro de las posibilidades.

Concluye la charla con Don José Hoyo Rodrigo destacando la importancia de “dar el testigo a los jóvenes”. Además, señala que uno de los éxitos de la Academia Internacional de Ciencias y Humanidades de Valencia, precisamente, radica en que del mismo modo que en las “clásicas academias griegas, el discípulo aprendía del maestro, pero el maestro también  aprende del discípulo”, tarareando ‘La Tarara’ y sobre su sueño por cumplir: “ir al espacio”.


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