La Junta de Hermandades y Cofradías de la diócesis de València cumple en 2026 cincuenta años de trayectoria como una de las entidades de referencia de la Semana Santa valenciana.
Nacida en 1976 con el objetivo de dar a conocer y potenciar las celebraciones del ámbito diocesano, la organización se ha consolidado como una estructura pionera en España y agrupa en la actualidad a 34 localidades.
El presidente de la Junta, Salvador Navarro, destaca que se trata de una entidad adelantada a su tiempo, al considerar que no existía antes en España ninguna asociación provincial o diocesana de cofradías de estas características ni encuentros nacionales previos por advocaciones o hermandades. Ese carácter pionero ha marcado una trayectoria orientada a dar visibilidad a la riqueza y singularidad de la Semana Santa en los distintos municipios de la diócesis.
Los orígenes de la Junta se remontan al impulso de José M. Renau Ramos, de Gandia; Alfredo Costa Alonso, de Torrent; y Vicente Monrros Lliso, de Alboraya, tres personas que, según explica Navarro, sentían la necesidad de ir más allá del ámbito local de sus propias celebraciones. Tras varias reuniones previas, la asamblea constituyente se celebró el 21 de octubre de 1976, con la incorporación inicial de Gandia, Torrent, Alboraya, Alberic, Oliva y Quart de Poblet. A partir de ahí, se fueron sumando progresivamente el resto de poblaciones.
Una Semana Santa compartida desde la diversidad
Uno de los propósitos fundacionales de la Junta fue favorecer el conocimiento mutuo entre las distintas localidades, poniendo en valor las particularidades de cada celebración. Aunque la coincidencia de fechas es común, cada municipio conserva actos, tradiciones y elementos propios que enriquecen el conjunto de la Semana Santa valenciana.
De ese espíritu surgió la idea de organizar una exposición itinerante con imágenes, artículos y enseres relacionados con la Pasión, entre ellos vestimenta, andas, estandartes, cruces guía, fotografías, instrumentos musicales y otros elementos representativos de cada población. La primera edición de esa muestra se celebró en Torrent en 1982, con vocación de renovarse y desplazarse cada año.
Más adelante, la Junta también impulsó una procesión conjunta con participación de todas las poblaciones integrantes. La primera tuvo lugar en Sueca en 1987, una localidad que precisamente ha vuelto a acoger este acto en 2026, coincidiendo con el cincuentenario de la entidad.
Compromiso eclesial y momentos de dificultad
A lo largo de estas cinco décadas, la Junta ha mantenido entre sus objetivos aglutinar al mayor número posible de poblaciones, además de promover entre sus miembros un mayor compromiso apostólico en la Iglesia, reforzar la formación en la fe y en las costumbres conforme al magisterio e impulsar la dignidad de las celebraciones litúrgicas y la caridad cristiana.
En este recorrido, las hermandades y cofradías han afrontado también momentos especialmente duros, como la pandemia de la covid-19 o la riada de la dana, que golpeó a numerosas localidades. En ambos episodios, la respuesta de las cofradías estuvo marcada también por la acción solidaria y la atención a las personas afectadas.
Navarro insiste en que la Iglesia siempre les ha animado a no perder el espíritu evangelizador que debe impregnar todas sus celebraciones. En esa línea, subraya que «ser cofrade es una forma de vida» y defiende que las cofradías son también comunidades de fe con un papel activo en la vida eclesial.
Los retos de futuro de la Junta Diocesana
Entre los principales desafíos de la Junta figura reforzar la formación de sus miembros, al entender que las cofradías tienen una relevancia fundamental como «primer anuncio» de la fe. También se plantea una mayor implicación en la vida parroquial, desde la convicción de que la religiosidad popular constituye uno de los pilares del funcionamiento de muchas parroquias.
Junto a ello, la entidad quiere mejorar el trabajo conjunto con párrocos y consiliarios, así como atraer a niños y jóvenes para garantizar el relevo generacional y la continuidad de esta tradición. Para su presidente, las imágenes que salen a la calle durante la Semana Santa se convierten en «museos vivos» y en una herramienta de testimonio público que mantiene intacta su capacidad de interpelar a la sociedad.
La Junta de Hermandades y Cofradías de la diócesis de València encara así su cincuentenario con una doble mirada: la de una historia marcada por el arraigo y la expansión territorial, y la de un futuro en el que formación, evangelización y relevo generacional aparecen como claves para sostener su papel dentro de la vida religiosa y cultural valenciana.





