València vivió este lunes, 5 de enero, su tradicional Cabalgata de Reyes Magos, una cita imprescindible de la Navidad que logró salir adelante pese a las bajas temperaturas y la amenaza constante de la lluvia. La ciudad mantuvo el desfile, aunque con algunas modificaciones respecto a su formato habitual, adaptadas a las condiciones meteorológicas y pensadas para garantizar el desarrollo del acto en un contexto de especial precaución.
La jornada estuvo condicionada por la llegada de la borrasca Francis, responsable del episodio de inestabilidad que afectó a la Comunitat Valenciana. El frío, el viento y las precipitaciones obligaron a suspender o aplazar las cabalgatas en numerosos municipios, aumentando la incertidumbre en las horas previas también en València, donde finalmente se optó por ajustar el recorrido y el desarrollo del evento.
Aun así, Melchor, Gaspar y Baltasar recorrieron las calles de la ciudad ante la mirada emocionada de miles de niños y niñas que, abrigados y con los ojos bien abiertos, sostuvieron intacta la ilusión. Hoy, Día de Reyes, esa magia continúa en los hogares, donde los sueños se transforman en regalos y la noche más especial del año deja paso a la alegría, la sorpresa y el recuerdo imborrable de una tradición que, incluso frente al mal tiempo, se resiste a desaparecer.










