El centro de voluntariado La Cantina ha plantado en València la falla No olvidar la DANA, un monumento que busca mantener viva la memoria de la tragedia y rendir homenaje a las víctimas y a todas las personas afectadas por las inundaciones.
La figura central representa a una voluntaria que rescata a una mujer del barro, una imagen que simboliza la solidaridad ciudadana y el papel clave del voluntariado en los momentos más duros tras la DANA.
Por segundo año consecutivo, los voluntarios de La Cantina han levantado este monumento fallero en la plaza Manuel Granero, en el barrio de Russafa. La repetición de la iniciativa refuerza la idea de que lo ocurrido no debe quedar en el olvido y que, más allá de la fiesta, las Fallas también pueden ser un espacio de recuerdo colectivo y reconocimiento a quienes sufrieron las consecuencias del temporal.
Homenaje en la plaza Manuel Granero
Mañana jueves 19 de marzo, a mediodía, La Cantina celebrará un acto de homenaje en torno a la falla para recordar a las víctimas y a las personas afectadas por las inundaciones. Está prevista la presencia de Rosa Álvarez, Mariló Gradolí y Álex Carvajal, presidentes de las principales asociaciones vinculadas a la respuesta y al apoyo tras la DANA, como gesto de unidad entre entidades y de acompañamiento a las familias damnificadas.
Durante el acto, distintas comisiones falleras del barrio de Russafa se acercarán al monumento para depositar flores, en un gesto similar a las ofrendas tradicionales, pero centrado en la memoria de la catástrofe. Este sencillo tributo pretende convertir la falla en un punto de encuentro para el recuerdo y en un símbolo visible de respeto hacia quienes perdieron a seres queridos o vieron dañadas sus viviendas y su entorno.
Russafa fue uno de los barrios más implicados en la ayuda
Desde La Cantina recuerdan que Russafa fue uno de los barrios más implicados en la ayuda a las poblaciones afectadas por la DANA, tanto en el envío de voluntariado como en la organización de recogidas de material y apoyos diversos. En este mismo barrio tiene su sede el centro de voluntariado, que lleva meses impulsando la campaña No Olvidar la DANA para mantener la atención sobre las consecuencias de las inundaciones y la necesidad de seguir acompañando a los afectados.
En diciembre pasado, La Cantina organizó la primera edición de los Premios No Olvidar la DANA, unos galardones diseñados por el ilustrador Paco Roca con los que se quiso reconocer el esfuerzo y la implicación de personas, colectivos e instituciones que se volcaron en la respuesta a la tragedia.
Ahora, con la segunda edición de esta falla, el centro refuerza su intención de que el recuerdo no se diluya y de que cada año, coincidiendo con las Fallas, exista un espacio para la memoria y el agradecimiento a la red de apoyo surgida tras las inundaciones.





