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domingo, enero 18, 2026

La ermita de Vera, en València, celebra la bendición de los animales

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Vecinos y agricultores participan en la tradicional bendición de animales en la ermita de Vera, posterior a Sant Antoni.

La ermita de Vera, un pequeño santuario del siglo XVIII en plena huerta de València, ha celebrado este domingo la bendición de animales. La cita, arraigada desde hace décadas, ofrece una segunda oportunidad para pedir protección para mascotas y animales de granja el domingo posterior a Sant Antoni, patrón de los animales. El sol ha acompañado la jornada y ha favorecido la participación, con un desfile de perros, gatos, caballos, ponis, tortugas y pájaros ante el templo.

Esa condición de segunda oportunidad se explica porque muchas familias acuden el 17 de enero a la bendición que se organiza en la calle Sagunto y, el domingo posterior, repiten el rito en la ermita de Vera. El calendario escalonado permite a quienes no pudieron asistir ese día o desean renovar su petición de salud y amparo hacerlo en un entorno más recogido, manteniendo viva la devoción y la costumbre popular.

Tradición que implica a vecinos y agricultores

La jornada ha comenzado con una misa presidida por la imagen de Sant Antoni, acompañada por la figura de un cerdito, símbolo del santo. Tras la celebración, se han interpretado bailes regionales frente al santuario, y a continuación se ha procedido a la bendición individual de los animales. El programa se ha cerrado con una gran rifa de productos, que ha puesto el broche festivo a la mañana.

La organización ha corrido de forma desinteresada por vecinos y agricultores de la huerta de Vera. Su implicación sostiene una festividad que combina lo religioso y lo popular y refuerza el vínculo entre el paisaje agrícola y la ciudad. La diversidad de especies presentes evidencia que no solo participan animales de compañía, sino también aquellos ligados al trabajo del campo, todos bajo la misma petición de salud y protección.

El buen tiempo de este mediodía, a diferencia de las nubes del día anterior, ha animado a muchas familias y, especialmente, a numerosos niños a acercarse a la ermita. La imagen del desfile y las oraciones compartidas han subrayado el carácter familiar y comunitario de una tradición que, año tras año, se prolonga un domingo más.