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viernes, febrero 13, 2026

La supervivencia de un menor con cáncer en Europa depende de la rapidez en detectarlo

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El trabajo compara por primera vez datos de casi 10.000 menores de 27 países e identifica diferencias en la supervivencia según país y estadio

La supervivencia de un o una menor con cáncer en Europa depende, en gran medida, de la rapidez con la que su sistema sanitario local detecta el tumor.

Esta es la principal conclusión del proyecto Benchista, un macroestudio publicado en JAMA Network Open que ha analizado datos de 9.883 menores en 27 países entre 2014 y 2017.

El Hospital La Fe, el registro de tumores de la Conselleria de Sanidad y el Registro Español de Tumores Infantiles (RETI SEHOP), con sede en la Universitat de València, participan en el análisis, que permite por primera vez comparar la situación en distintos países de Europa.

Diferencias según el tipo de tumor

Los investigadores, liderados por la University College London y el Instituto Nacional de Tumori de Milán, reportan diferencias según el tipo de tumor: la supervivencia a tres años alcanza el 95 % en el tumor de Wilms (renal), pero cae al 75 % en osteosarcoma (óseo).

En todos los casos, los menores diagnosticados en fases metastásicas presentan los peores resultados, especialmente en rabdomiosarcoma o cáncer en células musculares, donde la supervivencia cae al 45%, frente al 95% en estadio I.

El análisis también ha constatado que la supervivencia a tres años disminuye a medida que aumenta la extensión del tumor en todos los cánceres estudiados (neuroblastoma o cáncer en células del sistema nervioso inmaduro, tumor de Wilms, meduloblastoma o tumor cerebral, osteosarcoma, sarcoma de Ewing y rabdomiosarcoma). Sin embargo, no todos los países llegan al diagnóstico en el mismo punto.

Por tipo de cáncer esudiado

En neuroblastoma, por ejemplo, la menor supervivencia observada en Reino Unido e Irlanda se explica por una detección más tardía respecto a Europa Central (Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Suiza y Países Bajos).

En contraste, en el sarcoma de Ewing (tumor óseo), el estudio ha concluido que la diferencia de supervivencia no se debe tanto al estadio del tumor en el momento del diagnóstico, sino a la respuesta terapéutica cuando el tumor ya se ha extendido, “lo que obliga a los sistemas de salud a revisar no solo la rapidez de detección, sino también la equidad en el acceso a los tratamientos más innovadores”, ha indicado la jefa de Oncohematología Pediátrica de La Fe, Adela Cañete.

Sin variaciones

En España, incluida en el grupo de Europa del Sur, no se observan variaciones significativas en la mayoría de los tumores analizados, lo que confirma la solidez general de la atención pediátrica oncológica en España. Ahora bien, el estudio señala oportunidades de mejora en el manejo del meduloblastoma.

En concreto, el análisis sugiere que optimizar los tiempos de obtención del líquido cefalorraquídeo, una prueba clave para la estadificación, podría reforzar aún más los buenos resultados.

Hasta ahora, la ausencia de datos homogéneos sobre el estadio tumoral impedía realizar comparaciones internacionales fiables. Al estandarizar la forma en que se registran estos datos bajo las Guías de Toronto, un sistema internacional consensuado, los investigadores han podido señalar con precisión científica qué países necesitan mejorar sus protocolos de detección primaria y cuáles deben reforzar el acceso a tratamientos especializados.

Participación hospitales de referencia

La participación de hospitales de referencia como La Fe ha permitido alcanzar el estándar del 90% de casos con estadio correctamente registrado, un nivel de precisión necesario para que los datos sean estadísticamente válidos.

La jefa de Oncohematología Pediátrica de La Fe, coautora del estudio, destaca que estos datos “libres de sesgos servirán para mejorar las rutas diagnósticas, diseñar estrategias específicas por tipo de cáncer e impulsar tratamientos especializados”.

El gerente de la Agrupación Sanitaria Interdepartamental Valencia Sur y de La Fe, José Luis Poveda, ha valorado la investigación porque “confirma el compromiso por diagnosticar el cáncer infantil de forma temprana y reforzar nuestros circuitos de detección y acceso a terapias avanzadas para asegurar que cada menor reciba la mejor oportunidad de curación”.

Proyecto Benchista

El proyecto Benchista entra ahora en una segunda fase para analizar la supervivencia a cinco años y evaluar cómo las diferencias en los sistemas de salud influyen en el pronóstico a largo plazo de los pacientes pediátricos.