El Parque Natural de L’Albufera ha registrado un máximo histórico de aves acuáticas durante el último censo invernal, con cerca de 132.000 ejemplares pertenecientes a 78 especies diferentes. Estos datos suponen un claro repunte de la fauna del humedal y confirman la recuperación de la mayoría de los grupos de aves tras el acusado descenso de la temporada anterior, provocado por los efectos de la dana de 2024.
Entre noviembre de 2025 y enero de 2026 se realizaron los censos coordinados por SEO/BirdLife en todo el ámbito del parque, abarcando las 14.000 hectáreas de arrozales, las 2.800 hectáreas de la laguna principal, las zonas de reserva y las playas. En los trabajos participó también la administración local y autonómica, lo que permitió una cobertura amplia y homogénea del espacio protegido y una fotografía detallada de la situación actual de las poblaciones invernantes.
El balance de 2026 revela que el número total de aves acuáticas en L’Albufera ha sido un 52,53 % superior al de 2025, alcanzando así el máximo registrado en este humedal. Este fuerte incremento se apoya sobre todo en la expansión del morito común, con un aumento del 200 %, y de las distintas especies de gaviotas, que suben un 51,76 %. En conjunto, estos dos grupos suman más de la mitad de todos los individuos censados, lo que muestra hasta qué punto su evolución condiciona el resultado global del censo.
Importancia de la perellonà y la gestión del agua
En términos generales, aumenta la población invernal de casi todos los grupos de aves acuáticas. SEO/BirdLife relaciona esta mejora con la progresiva recuperación del humedal tras la dana de 2024 y, de forma muy destacada, con la perellonà, la inundación invernal de los arrozales. Esta práctica agrícola tradicional mantiene amplias superficies de campos anegados durante los meses fríos y genera zonas con profundidad suficiente para especies buceadoras. Un ejemplo claro es la focha común, muy ligada a aguas abiertas con cierta columna de agua, de la que se han contabilizado 1.121 individuos, un aumento del 180,25 % respecto al año anterior.
El censo subraya además el papel clave de la inundación invernal y de la forma en que se gestionan los arrozales, ya que más del 70 % de las aves se localizaron en estas áreas cultivadas. Para algunos grupos, como las ardeidas, el morito común, las gaviotas, los flamencos y ciertas limícolas, el porcentaje de individuos concentrados en los campos de arroz inundados se sitúa muy cerca del 100 %, lo que evidencia su gran dependencia de este hábitat. Por el contrario, las anátidas y el cormorán grande muestran preferencia por las zonas de reserva y por la laguna, donde encuentran aguas más profundas y tranquilas.
Pese al fuerte incremento general, la organización conservacionista destaca que en la laguna principal las cifras se mantienen todavía por debajo de los niveles anteriores a la dana o en valores similares. Esta situación se interpreta como un síntoma de que la calidad ecológica de la laguna no ha mejorado de forma significativa, de modo que la recuperación actual se apoya sobre todo en el buen estado funcional de los arrozales inundados y no tanto en el cuerpo de agua central del parque.
Dentro de las anátidas, uno de los grupos más representativos de las aves acuáticas invernantes en L’Albufera, el aumento global es del 18,13 %, aunque existen diferencias notables según la especie. El ánade azulón alcanza 16.272 individuos, con un incremento del 34,59 %, y se sitúa por encima del rango observado en la última década. También la cerceta común, con 7.477 ejemplares y un aumento del 21,60 %, y el porrón común, con 444 individuos y un alza del 159,65 %, superan los niveles habituales de los últimos diez años.
En cambio, el cuchara común desciende hasta una de las cifras más bajas registradas, con 5.360 individuos y una caída del 22,87 %. El tarro blanco también reduce sus efectivos en un 13,59 %, aunque mantiene la tendencia positiva iniciada en 2023. Por su parte, el pato colorado, con 1.840 ejemplares, experimenta un incremento muy notable del 162,11 % respecto a 2025, si bien mantiene una tendencia general negativa en el conjunto de los últimos años, lo que indica que esta subida puntual no corrige todavía su declive a largo plazo.
Las garzas y especies afines, entre las que se incluyen el morito común y el flamenco común, presentan una evolución mayoritariamente positiva. Todas aumentan, salvo el flamenco común, cuyo contingente se reduce hasta valores comparables a los de hace cinco años, quedándose en 6.184 individuos. Esta disminución se vincula probablemente a la mejora de otros grandes humedales, como Doñana, que pueden estar acogiendo una parte de los flamencos que antes se concentraban en L’Albufera, dentro de los movimientos habituales de la especie entre distintas zonas húmedas.
El caso del morito común es especialmente significativo. El censo de 2026 registra 31.999 individuos, lo que supone el 24,26 % de todas las aves contabilizadas en el parque. Esta cifra marca un máximo histórico para una especie que, hace apenas dos décadas, se consideraba poco frecuente en este espacio natural. Su actual abundancia ilustra la capacidad de L’Albufera para acoger grandes contingentes de aves oportunistas que aprovechan los recursos alimenticios generados por los arrozales y las láminas de agua someras.
Las gaviotas se consolidan como otro de los grupos dominantes de aves acuáticas en el humedal. Dos especies concentran la mayor parte de los efectivos: la gaviota reidora, con 29.867 individuos, y la gaviota sombría, con 11.894. Ambas aumentan sus poblaciones invernales respecto a la campaña anterior en un 57,23 % y un 39,54 %, respectivamente. Estos incrementos reflejan la capacidad de las gaviotas para explotar distintos recursos del entorno, desde áreas marinas y costeras hasta zonas interiores como los arrozales inundados.
Ante este escenario, SEO/BirdLife reclama a las administraciones competentes la adopción de medidas urgentes para mejorar la situación ecológica de L’Albufera. La organización pide que se ponga en marcha el plan de gestión del parque, se garanticen los requerimientos hídricos en el plan de cuenca del Júcar, se ejecuten las actuaciones necesarias de saneamiento y se asegure una buena perellonà en los próximos años. A su juicio, solo con una gestión del agua adecuada y sostenida en el tiempo podrá consolidarse la recuperación observada en las aves acuáticas y abordar los problemas de calidad que siguen afectando a la laguna.



