Las lluvias generalizadas que han caído durante la mañana de este domingo han sido muy débiles e intermitentes, pero suficientes para dejar huella en coches y superficies expuestas. La presencia de polvo en suspensión ha favorecido que el agua, al contacto con ese material en el aire, formara una fina mezcla de barro que ha ensuciado carrocerías, cristales y otros elementos al aire libre.
Este tipo de episodios se caracteriza por acumulados de lluvia modestos pero muy repartidos, que no llegan a generar problemas de drenaje o incidencias relevantes, pero sí obligan a limpiar vehículos y fachadas. La sensación para muchos conductores ha sido que el chaparrón no ha servido para lavar los coches, sino justo para lo contrario.
Acumulados de lluvia dispares por comarcas
Según los datos de la Agencia Estatal de Meteorología, hasta las 13 horas de este domingo se han registrado acumulados de 7,4 litros por metro cuadrado en Torrebaja, 7,2 litros en Ayora y 7 litros en Villagordo del Cabriel. Se trata de las cantidades más destacadas del episodio, que muestran cómo las precipitaciones han sido más generosas en puntos concretos del interior.
En otras localidades los registros han sido algo más bajos, pero igualmente significativos dentro de este contexto de lluvia débil. En Agres se han medido 6,8 litros por metro cuadrado, en Zarra 6,5, en Millena 5,8 y en Chelva 5,2. Aunque estas cifras no implican una gran acumulación de agua, sí muestran una continuidad de la lluvia a lo largo de varias horas, suficiente para humedecer el suelo y arrastrar el polvo en suspensión.
Otros valores de acumulados reflejan también esta distribución irregular de las precipitaciones. Chera y Tuéjar han registrado 4,8 litros por metro cuadrado, Utiel 3,6, Alcoi 2,6, Bicorp 2 y Villena y Llíria 1,6 litros. La variedad en los datos confirma que el episodio se ha extendido por buena parte del territorio, aunque con diferente intensidad según la zona.
En las capitales de provincia, la lluvia ha sido aún más simbólica. En Alicante se han contabilizado 1,2 litros por metro cuadrado, en Castellón de la Plana 0,6 y en València tan solo 0,1. Con estas cantidades, el agua apenas ha servido para mojar ligeramente las superficies, pero sí ha sido suficiente para que, combinada con el polvo en suspensión, se apreciara claramente la suciedad en vehículos y mobiliario urbano.
La combinación de lluvias débiles e intermitentes con polvo en el aire es típica de situaciones en las que masas de aire cargadas de partículas alcanzan la península y coinciden con frentes poco activos. En estas jornadas la lluvia no llega a limpiar la atmósfera, sino que hace caer al suelo ese polvo acumulado, generando capas de barro fino que se adhieren con facilidad y obligan a posteriores tareas de limpieza.



