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jueves, enero 22, 2026

Los hogares reducen casi a la mitad el peso del gasto en alimentos en 40 años

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En las últimas cuatro décadas, los hogares españoles han pasado de destinar un 28% de sus ingresos a la alimentación a alrededor del 15%
FITUR DIP VALENCIA

En las últimas cuatro décadas, los hogares españoles han pasado de destinar un 28% de sus ingresos a la alimentación a alrededor del 15%. Esta caída en el peso del presupuesto convivió con una cesta más variada y con más valor añadido, y con una manera de comprar y comer que se ha vuelto híbrida, digital y orientada a la conveniencia.

Este giro marca el telón de fondo del Congreso de Gran Consumo de Aecoc, que arranca este miércoles en València.

Desde hace 40 años, la cita reúne a directivos para revisar tendencias y desafíos de un sector que aporta el 25% del PIB y da empleo a 450.000 personas.

A lo largo de su trayectoria, el encuentro ha acompañado los cambios del entorno y ha puesto el foco en su reto central: satisfacer a un consumidor cada vez más exigente.

Un presupuesto que cambia con la renta

En los años 80, dedicar el 28% de los ingresos a alimentación reflejaba una menor renta disponible y una cesta concentrada en bienes básicos, propia de una economía en transición.

Tras la pandemia, el peso se sitúa en torno al 15%. A medida que aumenta la renta, la proporción destinada a comida tiende a bajar, mientras crecen los productos de mayor valor añadido.

El efecto combinado es claro: el gasto nominal en euros puede aumentar aunque pese menos en el presupuesto.

Convergencia con los países europeos avanzados

Esta convergencia con los países europeos avanzados traslada la competencia del sector más allá del precio. Ganar cuota exige diferenciarse con calidad, variedad, servicio y formatos que ahorren tiempo. Para el consumidor, el resultado es una oferta más amplia y personalizada, con alternativas para distintos niveles de poder adquisitivo y estilos de vida.

La demografía también ha dado un giro. Cuando nació el congreso, el 55% de los 37 millones de habitantes tenía menos de 35 años, solo el 35% de las mujeres trabajaba y el paro juvenil rondaba el 40%.

Hoy, con una pirámide envejecida, más de 48 millones de personas residiendo en España y un 13% de población extranjera, el gran consumo mira al cliente senior por su peso y renta disponible, adaptando surtidos y servicios a sus necesidades sin perder de vista a los nuevos hogares y a los consumidores de origen diverso.

De la sala al consumo híbrido

Comer fuera de casa en los 80 era, para muchos, una práctica ocasional reservada a celebraciones o viajes.

En los 90, las clases medias popularizaron la comida rápida y el menú del día. En la actualidad, especialmente tras la pandemia, conviven la experiencia en sala con el consumo en remoto.

El usuario busca vivencias conscientes, sostenibles, diversas y flexibles, y el sector combina el disfrute en el local con el reparto y la recogida para ajustarse a esos momentos de uso.

Transformación de la forma de hacer la compra

La forma de hacer la compra también se ha transformado. En los 80, grandes almacenes, supermercados, especialistas y cadenas locales se repartían la tarta del retail, y la elección del canal estaba marcada por la ubicación, el surtido, el precio y la atención directa.

La crisis del covid aceleró el modelo híbrido y forzó la digitalización. Hoy, el supermercado gana cuota con propuestas centradas en la conveniencia, y el listo para llevar se consolida como vector de crecimiento porque resuelve comidas cotidianas con rapidez.

En paralelo, asistentes virtuales e Inteligencia Artificial permiten afinar la personalización.

Las marcas se cuelan en la rutina a través de redes sociales y recomendaciones para estar presentes en la decisión de compra. Frente a los 80, cuando el consumo era más aspiracional y la fidelidad a las marcas actuaba como símbolo de estatus, el consumidor actual tiene más información, compara más y decide con mayor autonomía.

Escenario exigente pero lleno de oportunidades

Con este mapa, el gran consumo encara un escenario exigente pero lleno de oportunidades. Las empresas que sepan leer la demografía, aprovechar la tecnología y alinear precio, valor y conveniencia tendrán más opciones de crecer en un mercado que ya ha cambiado la forma de gastar, comprar y comer.