Más de 70.000 personas inundan Elche en la Procesión de las Palmas del Domingo de Ramos

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Elche vive un multitudinario Domingo de Ramos con más de 70.000 participantes en la Procesión de las Palmas, Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 1997.

La ciudad de Elche ha celebrado este domingo un multitudinario Domingo de Ramos con la tradicional Procesión de las Palmas, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional desde 1997, que ha reunido a más de 70.000 personas según datos de la Policía Local. La elevada participación ha convertido de nuevo esta cita en uno de los actos más concurridos y representativos de la Semana Santa ilicitana.

La jornada ha comenzado a las 10.45 horas con la bendición de las palmas en el Paseo de la Estación, punto de arranque de un recorrido que ha atravesado algunas de las principales calles del municipio hasta llegar a la basílica de Santa María. Desde primera hora, miles de ilicitanos se han sumado a la procesión acompañando la imagen de Jesús Triunfante, popularmente conocida como el Pas de la Burreta, y portando las tradicionales palmas blancas elaboradas en los huertos de palmeras de la ciudad, uno de los elementos más característicos de esta celebración.

Clima inestable pero gran participación

El desarrollo de la procesión ha estado marcado por el viento y un descenso de las temperaturas, especialmente a primeras horas del día. Sin embargo, estas condiciones meteorológicas no han impedido que el acto se celebrara con normalidad ni han restado brillo a una de las jornadas más señaladas de la Semana Santa en Elche. Aunque en los días previos se había advertido de la posibilidad de lluvias, finalmente no se han registrado precipitaciones. Las rachas de viento y el ambiente más frío de lo habitual han llevado a muchos asistentes a abrigarse más de lo esperado para poder seguir la procesión durante todo el itinerario.

El alcalde de Elche, Pablo Ruz, ha subrayado el carácter singular de esta celebración y ha asegurado que no habrá este día ninguna otra ciudad en el mundo, aparte de Jerusalén, que se convierta en un gran retablo de palmeras en torno a una tradición milenaria de la que la población se siente profundamente orgullosa. Con estas palabras ha querido remarcar el vínculo entre la ciudad, su paisaje de palmeras y la Procesión de las Palmas, que cada año convierte las calles en un escenario simbólico donde se mezcla la devoción religiosa con la identidad local.

En el cortejo también ha participado la consellera de Educación y Cultura, María Carmen Ortí, quien ha destacado la importancia de preservar las tradiciones locales. Ha recalcado que era muy importante estar en Elche en este Domingo de Ramos porque el fomento de las tradiciones y de la cultura propias, junto al valor de la artesanía de la palma blanca, son rasgos que definen a la ciudad y que deben perpetuarse. Con ello ha puesto el acento en la dimensión cultural y artesanal de esta fiesta, más allá de su significado religioso.

Una de las singularidades de esta celebración es la participación activa de la ciudadanía ilicitana, que se suma de forma masiva al recorrido junto a las autoridades locales y a la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades. A diferencia de otras procesiones de Semana Santa, los vecinos pueden incorporarse en cualquier punto del itinerario y acompañar al paso durante el trayecto, lo que refuerza su carácter abierto, popular y multitudinario. Este modelo de participación convierte la procesión en una manifestación en la que la frontera entre público y cortejo se difumina y en la que la presencia de familias enteras con sus palmas aporta un ambiente festivo y comunitario.

A lo largo del desfile han estado presentes la corporación municipal, representantes de cofradías y hermandades y diferentes entidades sociales y culturales. Todos ellos han contribuido a dar forma a una de las expresiones más representativas de la Semana Santa ilicitana, organizada por la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades, que coordina los preparativos y velas por el correcto desarrollo del acto.

Durante la procesión también han desfilado las palmas ganadoras del Concurso de Artesanía de la Palma Blanca, que muestran el trabajo minucioso y la creatividad de los artesanos locales. Estas piezas, con diseños que se transmiten de generación en generación, simbolizan la continuidad de un oficio que se mantiene vivo gracias a la implicación de familias y talleres. En los días previos, miles de personas han adquirido palmas en los puestos instalados en distintos puntos de la ciudad, especialmente en la Plaça de Baix, lo que refleja la fuerte demanda que genera esta tradición y la preparación que requiere con antelación.

Como es habitual, el Ayuntamiento ha enviado en los días previos a la Semana Santa palmas blancas a distintas personalidades e instituciones con el objetivo de difundir internacionalmente esta costumbre singular. Entre los destinatarios se encuentran el Papa León XIV, los reyes de España y diversas autoridades. El alcalde ha explicado que esta mañana se ha podido ver junto al obelisco de San Pedro en el Vaticano la palma remitida por la ciudad de Elche al Santo Padre, que ahora preside las celebraciones, de modo que la presencia de la artesanía ilicitana alcanza un escenario de relevancia mundial y proyecta la imagen del municipio más allá de sus fronteras.

La Procesión de las Palmas, cuyos orígenes se remontan a la Edad Media, conmemora la entrada triunfal de Jesucristo en Jerusalén y se ha consolidado como uno de los actos más emblemáticos de Elche. En esta jornada, la palma blanca se convierte en un símbolo de identidad, tradición y devoción que une a generaciones de ilicitanos en torno a una misma celebración, reforzando el vínculo entre la ciudad, su palmeral y una Semana Santa que cada año atrae a miles de participantes y visitantes.


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