Los médicos han retomado sus protestas ante la sede de la Conselleria de Sanidad para exigir la implantación de la jornada de 35 horas semanales de lunes a viernes, topar las agendas y limitar el número de pacientes a una cifra adecuada para responder a la asistencia. La concentración se enmarca en las movilizaciones que el colectivo viene repitiendo cada quince días desde octubre para mantener la presión sobre la administración.
El eje de la reivindicación es la jornada de 35 horas de lunes a viernes. Según los convocantes, su aplicación aliviaría la sobrecarga, facilitaría la organización de turnos y permitiría un descanso real entre días laborales, sin extender la actividad al fin de semana. Con una planificación más equilibrada, las consultas podrían distribuirse mejor y reducir el desgaste acumulado de los profesionales.
El segundo bloque pasa por topar las agendas y fijar un límite de pacientes por jornada. Aunque no plantean una cifra concreta, insisten en que la carga debe ser compatible con una atención segura y de calidad. Disponer de un cupo razonable por profesional busca asegurar tiempo suficiente por persona, evitar consultas apresuradas y contener la saturación que se arrastra, especialmente en la atención primaria.
Urgencias operativas 24 horas y presencia médica garantizada
Otra demanda es la apertura durante 24 horas de los denominados Pack y Pass en todas las localidades, con el fin de absorber picos de demanda y aliviar la presión asistencial en los centros de salud. La disponibilidad continuada de estos recursos permitiría derivar casos de forma más eficiente y mejorar la respuesta ante episodios de alta frecuentación.
Además, reclaman que los samus estén siempre dotados con médicos y que los servicios de urgencias no queden sin este facultativo en ningún tramo horario. Garantizar presencia médica en los dispositivos de emergencia es, subrayan, esencial para la atención en situaciones críticas y para reducir tiempos de respuesta.
El colectivo también ha puesto el foco en la productividad variable. Pide que el sistema se explique con claridad y que se definan indicadores fácilmente alcanzables, ajustados a la realidad del trabajo en los centros. Con reglas transparentes y objetivos realistas, los profesionales ven posible alinear los incentivos con la mejora de la asistencia sin penalizar a quienes sostienen el día a día del sistema.
Los representantes sindicales han reiterado estas exigencias ante la Conselleria de Sanidad y han insistido en que el objetivo es asegurar condiciones que permitan prestar la atención que los usuarios requieren y necesitan. La convocatoria ha servido para recordar a la administración que las peticiones siguen sobre la mesa y que exigen una respuesta.

