Miles de claveles, mayoritariamente rojos y también blancos y amarillos, han empezado a definir el manto de la Virgen de los Desamparados en el arranque de la Ofrenda de flores.
En una jornada soleada, el primero de dos días maratonianos, València se ha llenado de falleras, falleros y músicos que avanzan desde distintos puntos hasta la plaza de la Virgen para depositar sus ramos y tejer, paso a paso, el gran tapiz floral de la patrona, la popular Geperudeta.





Serán más de 72.200 ramos —57.242 de mujeres y 14.979 de niñas— los que vistan la réplica de la imagen. La magnitud del desfile, que atrae por igual a vecinos y visitantes, combina devoción religiosa y tradición festiva: una puesta en escena que transforma el centro de la ciudad en un río de color donde los claveles rojos dominan y los blancos y amarillos aportan contraste al diseño final.
Un tapiz que se revela al final
La Ofrenda se celebra los días 17 y 18 de marzo y reúne a las comisiones de València y del área metropolitana, que este año han batido el récord de censo con 128.675 falleros, 8.000 más que en 2025. Desde las 15.30 horas de este martes, cerca de 130.000 participantes se reparten por el recorrido rumbo a la plaza de la Virgen.
El manto luce cada año un diseño distinto y, por lo que ya se aprecia, este año apunta a una paloma de la paz blanca sobre un fondo rojo; no obstante, el dibujo no se desvela oficialmente hasta la noche del día 18, cuando concluye la Ofrenda con la fallera mayor de València, Carmen Prades.
La autora del diseño es la ilustradora y diseñadora gráfica valenciana Xenia Magraner Escribà, conocida como @xeniawithx, natural de Sollana y residente en Vancouver. Su propuesta queda en manos expertas de los vestidors, que interpretan el patrón y lo convierten en un manto a escala monumental sobre el catafalco de madera de 15 metros de altura que sostiene la gran imagen de la Mare de Déu.
Logística y precisión milimétrica
Al llegar a la plaza empieza el trabajo coreografiado de los vestidors de la Virgen. Mientras unos reciben los ramos a pie del catafalco y los lanzan hacia los compañeros situados en niveles superiores, otros los encajan siguiendo el esquema previsto para que cada color ocupe su lugar. Son más de 60 hombres y mujeres en una etapa de relevo generacional: los veteranos enseñan a los más jóvenes para asegurar que la técnica y el ritmo de montaje se mantengan año tras año.
En el recorrido no faltan los aplausos y los piropos de ‘guapas’ a las falleras, que a menudo esperan horas hasta su turno. Muchos visitantes preguntan por la fallera que desfila sola en cada grupo: es la fallera mayor de cada comisión, figura que encabeza la representación. Los móviles capturan cada detalle, y las más pequeñas arrancan sonrisas a su paso.
La devoción cruza edades y capacidades. Desfilan matrimonios septuagenarios que llevan décadas acudiendo juntos, familias completas de abuelos, hijos y nietos, y personas mayores que no quieren faltar pese a las dificultades, como un hombre de 83 años en silla de ruedas y recién operado del pie. También se han visto muletas, carros y, sobre todo, muchos niños y bebés, algunos de apenas 20 días. La Falla Archiduque Carlos-Músico Genis, con 820 censados, ha llevado cerca de un centenar de carritos con pequeños de todas las edades —uno de mes y medio— que han hecho las delicias del público.
Mientras tanto, alejados del itinerario de la Ofrenda pero en pleno epicentro festivo, turistas y curiosos aprovechan para contemplar sin grandes aglomeraciones las fallas municipales fuera de concurso en la plaza del Ayuntamiento. Para facilitar la movilidad peatonal durante las fiestas, el Ayuntamiento ha cortado el tráfico en el centro desde las 16.00 horas del día 16 hasta las 04.00 horas del próximo 20 de marzo.
La mitad de las comisiones desfilan cada día y este martes cerrará la Ofrenda —normalmente a horas intempestivas— la fallera mayor infantil de València, Marta Mercader, más tarde del inicio del castillo de fuegos artificiales que hoy dispara Pirotecnia Zaragozana. Cuando concluyan las dos jornadas, la imagen florida de la Virgen se convertirá de nuevo en punto de peregrinación para devotos, turistas y curiosos que inmortalizan con sus móviles la belleza del manto recién terminado.





