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domingo, enero 18, 2026

Más del 30% de los niños afectados por la dana en Valencia mantiene miedo a lluvias y truenos

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Un informe de Save the Children y la Universitat de València constata que el miedo persiste en la infancia tras la dana y que el 24% arrastra problemas de sueño. La falta de apoyo emocional, el cierre de escuelas y las viviendas dañadas prolongan el malestar y los retrasos de aprendizaje.

Más del 30% de los niños y niñas afectados por la dana que azotó Valencia el 29 de octubre del año pasado reconoce que sigue sintiendo miedo a la lluvia, las tormentas o los truenos. El estudio ‘Con el barro en la mochila‘, elaborado por Save the Children junto a la Universitat de València, se apoya en consultas a más de 2.300 familias y a profesionales de servicios sociales, educación, oenegés y responsables políticos, y revela además que alrededor del 24% de la infancia afectada continúa con problemas para dormir.

Impacto emocional y escolar

El informe describe cambios de conducta frecuentes tras la emergencia, como mayor ansiedad o estrés persistente y una dependencia de las pantallas como mecanismo de escape. En la adolescencia, los datos apuntan a dificultades de concentración (12,4%), más tiempo con dispositivos electrónicos (11,0%) y preferencia por el aislamiento social (7,0%). Estas respuestas encajan con un miedo que vuelve cada vez que llueve o suenan truenos y que interfiere en el descanso, alargando un malestar que no se resuelve solo con el paso del tiempo.

Actualmente, la principal preocupación de las familias (45,7%) es el estado emocional de sus hijos e hijas. Más de la mitad (52,4%) reconoce retrasos en el aprendizaje, un problema asociado a que el alumnado no pudo asistir a la escuela, lo que afectó su estado emocional (71,6%) y sus relaciones con iguales (33,3%). En palabras de la organización, reabrir centros cuanto antes es clave: ‘Ante cualquier emergencia, como la que vivimos en Valencia, es crucial que los centros educativos se reabran cuanto antes. En un contexto de crisis, ir a la escuela ayuda a recuperar un sentido de normalidad y esperanza para esos niños y niñas’, explica Rodrigo Hernández, director de Save the Children en la región.

El estudio también constata que niños, niñas y adolescentes han dejado de realizar actividades que amortiguan el impacto emocional y favorecen la socialización: deporte (45,4%), aire libre (28%), actividades recreativas o culturales (25%) y extraescolares (24,7%). La pérdida de rutinas y de espacios seguros de encuentro alimenta el aislamiento y refuerza el refugio en las pantallas, dificultando la vuelta a una normalidad estable.

La dana del 29 de octubre dejó 229 personas fallecidas, nueve de ellas menores, y 200.000 niños y niñas afectados. La magnitud de la catástrofe ayuda a explicar la profundidad del daño y por qué, un año después, persisten efectos emocionales y educativos.

El impacto en la vivienda añade presión. Casi el 15% de las familias encuestadas perdió su hogar y una de cada cuatro considera que su vivienda es hoy menos segura para niños y adolescentes que antes de la dana. En los municipios de la zona cero, cuatro de cada cinco familias (80,3%) siguen en edificios con reparaciones pendientes o en viviendas muy afectadas en las que se ven obligadas a residir. Vivir entre obras o daños sin resolver prolonga la incertidumbre y puede agravar el estrés infantil, interfiriendo tanto en el estudio como en el sueño.

Save the Children advierte de que el acompañamiento social y emocional ha sido muy deficiente y que se ha fiado en exceso a la resiliencia de la infancia. La organización echa en falta más espacios seguros y de buen trato específicos para niños y adolescentes y pide que la reconstrucción no los deje al margen, ya que hasta ahora se impulsa sobre todo desde las infraestructuras y la reactivación económica. ‘Es necesario reforzar la respuesta en ámbitos como el de la educación, la salud mental y el apoyo a familias en situación de vulnerabilidad, incorporando un enfoque preventivo y situando a los niños y niñas en el centro de las decisiones para garantizar sus derechos y fortalecer su resiliencia ante futuras emergencias’, concluye el director de Save the Children en Valencia.