La factoría de Ford en Almussafes retoma este martes la actividad tras las vacaciones de Semana Santa y Pascua, pero lo hace todavía pendiente de concretar el futuro modelo que deberá asegurar su carga de trabajo en los próximos años. La dirección europea de la compañía se comprometió a informar en la propia planta sobre el proyecto, aunque la visita anunciada aún no tiene fecha cerrada.
El sindicato mayoritario, UGT, explicó en febrero que el presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, acudirá a las instalaciones valencianas para detallar el nuevo vehículo que se ensamblará en Almussafes. Sin embargo, por ahora no se ha comunicado el día de la reunión, lo que mantiene la expectación entre la plantilla, que espera noticias en breve para conocer cómo quedará organizada la producción en el medio plazo.
Principal objetivo
El principal objetivo de los trabajadores es saber cuanto antes qué modelo multienergía se asigna a la planta de aquí a 2027 y, sobre todo, cuál será su volumen de fabricación anual. De esas cifras dependerá la carga de trabajo y la estabilidad del empleo, condicionadas en estos momentos por un expediente de regulación temporal de empleo (ERTE Red) que se aplica de forma general y que contempla paradas programadas, habitualmente cada lunes.
Calendario de paradas y efecto del ERTE
La factoría de Almussafes viene funcionando desde el año pasado con un único modelo en las líneas de montaje, el Kuga, lo que ha reducido la actividad y ha obligado a organizar jornadas de inactividad que afectan al conjunto de la plantilla, formada por 4.152 trabajadores. Esta menor diversidad de productos ha incrementado la dependencia de un solo vehículo y ha hecho más visibles las paradas.
Para lo que queda del mes de abril, la producción se detendrá los lunes 20 y 27, mientras que el calendario de mayo contempla ocho días de inactividad en la planta de vehículos y dos en la de motores. En concreto, las líneas de montaje de coches pararán los días 4, 5, 6, 7, 8, 11, 18 y 25 de mayo, y el área de Motores se detendrá el 4 y el 11 de ese mismo mes. Estas interrupciones se reparten de manera rotativa entre los empleados para distribuir el impacto del ERTE y mantener el vínculo laboral hasta que llegue un mayor volumen de trabajo.
El ERTE Red de Ford Almussafes se inició en 2025 y se renovó a finales de ese mismo año por otros seis meses, con las mismas condiciones para la plantilla. La prórroga se encuadra en el acuerdo firmado en 2024 para cubrir los años 2025 y 2026 y mantiene un sistema de paradas rotativas que afecta a 996 puestos diarios en regulación. Estos trabajadores perciben el 90 % del salario y el cien por cien de los complementos, lo que reduce parcialmente el impacto económico pese a la reducción de jornadas efectivas.
A la espera del nuevo vehículo multienergía
En mayo se cumplirán dos años desde que la multinacional anunció el lanzamiento de un nuevo coche multienergía desde Almussafes, con una previsión de producción de 300.000 unidades anuales. El anuncio lo realizó el entonces vicepresidente europeo de la compañía, Kieran Caghill, durante una reunión en la que trasladó que se trataba de un modelo global, totalmente nuevo y no 100 % eléctrico. Ese plan se interpretó como una garantía de futuro para la factoría, al abrir la puerta a fabricar un vehículo con presencia en distintos mercados y con diferentes tipos de propulsión.
Desde entonces, la plantilla espera concreciones sobre las características finales del modelo, los calendarios de industrialización y el volumen real de fabricación que asumirá Almussafes. Estos datos son clave para dimensionar los turnos, fijar la duración del ERTE y valorar la necesidad de futuras inversiones en la planta. Mientras no se cierren esos detalles, la fábrica mantiene un funcionamiento ajustado, con un solo modelo y una planificación condicionada por la demanda y por la reestructuración global de la compañía.
Situación Ford nivel internacional
La situación de Ford a nivel internacional aparece marcada por una fuerte presión financiera y por cambios estratégicos vinculados al negocio de los vehículos eléctricos. La empresa cerró 2025 con pérdidas netas de 8.182 millones de dólares, frente a los beneficios de 5.879 millones registrados en 2024, debido sobre todo a partidas extraordinarias relacionadas con la cancelación de programas de eléctricos. Esos cargos incluyen un deterioro de valor de 10.700 millones de dólares ligado a la revisión de proyectos y a la reorganización industrial.
Estos resultados contrastan con unos ingresos récord de 187.300 millones de dólares en 2025, un 1 % más que el año anterior, lo que refleja que la actividad comercial se mantuvo elevada pese al ajuste contable. Excluyendo los elementos extraordinarios, el beneficio operativo ajustado (EBIT ajustado) alcanzó 6.800 millones, por debajo de los 10.200 millones de 2024, una caída que muestra el impacto de las decisiones tomadas en torno a la gama eléctrica y a las alianzas industriales.
En total, la compañía vendió 4.395.000 vehículos en 2025, un 2 % menos que en 2024. Esta ligera disminución de las entregas, sumada a los costos adicionales de reestructuración, condiciona la planificación de todas sus plantas, incluida la de Almussafes. En este contexto, la definición del nuevo modelo multienergía y de su volumen para 2027 se percibe como un elemento esencial para consolidar el futuro industrial y el empleo en la fábrica valenciana.




