8.4 C
Valencia
lunes, marzo 9, 2026

Potries aspira a convertirse en Capital Europea de la Cultura 2031, con un modelo rural y participativo

Ejemplo de shortcode con estilo
Potries ultima su candidatura y la defenderá el 11 de marzo ante el Ministerio, frente a ciudades como Burgos, Cáceres, Granada o Las Palmas.

Potries, municipio de 1.135 habitantes en la comarca de La Safor, ultima estos días la candidatura con la que aspira a convertirse en el primer pueblo en ser Capital Europea de la Cultura en 2031. La propuesta busca dar voz al mundo rural y a su memoria y demostrar que se puede ofrecer cultura de calidad sin grandes presupuestos, apoyándose en un tejido comunitario activo y en una gestión sostenida del patrimonio local.

El 11 de marzo defenderá su proyecto en el Ministerio de Cultura frente a Burgos, Cáceres, Granada, Jerez de la Frontera, Las Palmas de Gran Canaria, Oviedo, Palma y Toledo. Potries llega arropado por la Generalitat, la Diputación de Valencia, el Consell Valencià de Cultura y las cinco universidades públicas valencianas, un respaldo que puede traducirse en recursos, alianzas técnicas y mayor visibilidad para una candidatura que se mide a grandes ciudades. ‘No lo vemos como un enfrentamiento de ‘David contra Goliat’, una confrontación entre pueblos y ciudades, sino como una oportunidad para reivindicar que los derechos culturales son de todos y que los grandes y los pequeños merecen las mismas oportunidades’, afirma el alcalde, Sergi Vidal. La idea central es que el acceso a la cultura no depende del tamaño del municipio, sino de una estrategia capaz de movilizar talento y participación.

Cultura en el centro de la agenda local

Según un estudio de la Universitat de València, el Ayuntamiento dedica el 18,7 % de su presupuesto a políticas culturales, más del doble que la media de los municipios menores de 5.000 habitantes y muy por encima del promedio nacional y provincial, situado en torno al 6 %. Este esfuerzo sostenido coloca la cultura como palanca de empleo, vivienda, lucha contra la despoblación y preservación del patrimonio natural, integrando la acción cultural con otras áreas de gobierno local.

Esa apuesta se concreta en proyectos tangibles: la antigua alfarería del último artesano del pueblo, Ángel Domínguez, se ha recuperado y transformado en un museo integrado en la red de la Generalitat; y la escuela de cerámica reúne cada semana a alrededor de un centenar de personas por ocio y ha formado ya a una veintena en el oficio. Además, el municipio acaba de incorporarse a la Asociación Española de Ciudades de la Cerámica, que colabora con Italia, Francia y Rumanía para recuperar la historia ceramista, reforzando un rasgo identitario que une tradición y creación contemporánea.

El impacto se refleja en la vida cotidiana. En la última década el municipio ha crecido en 200 habitantes, cerca del 20 % de su población actual; ha abierto un alojamiento turístico y un restaurante de cocina de autor; una ceramista ha regresado al pueblo y la escuela de música ha ampliado disciplinas. Son señales de dinamización económica y social asociadas a un ecosistema cultural activo. El propio alcalde resume el atractivo del municipio: ‘La mayoría nos han trasladado que han venido porque aquí pasan cosas, hay capacidad para generar un espacio amable, oportunidades, para ser feliz’.

Un proyecto de capitalidad participativo

La candidatura se articula bajo el lema ‘Orgull de pobles‘ (‘Orgullo de pueblos’) y se ha cocreado con un Consejo de capitalidad formado por vecinos y residentes del entorno, voluntarios de disciplinas como arte, escritura, artesanía, música, artes escénicas, paisajismo o diseño. Las propuestas se comparten en asambleas ciudadanas para garantizar un proceso abierto y participativo, con el foco en la memoria, la artesanía y el paisaje como ejes que conectan cultura, identidad y bienestar.

Desde Potries reivindican la ‘cultura extraordinaria‘ que habita en lo cotidiano y que sostiene la vida comunitaria. En palabras del alcalde: ‘Es cultura extraordinaria el acto de cocinar una receta tradicional, los cuidados, las conversaciones, la tradición musical, los oficios o el entorno natural que nos permite ser pueblo’. Esta mirada amplía el canon cultural y reconoce prácticas que, sin grandes infraestructuras, generan cohesión, aprendizaje y sentido de pertenencia.

La creadora Concha Arjona, ceramista y profesora del taller ocupacional que está recuperando la artesanía ligada a la alfarería, subraya esa idea de escala humana: ‘Somos pequeños en estructura pero muy grandes a la hora de aportar creatividad y propuestas culturales de mucha calidad’. Para el equipo de Potries, esa combinación de proximidad y ambición permite atraer talento, formar a nuevos profesionales y ofrecer programación estable aun con presupuestos modestos.

La defensa del 11 de marzo será también un alegato por la igualdad de oportunidades. El alcalde insiste en que los vecinos de los pueblos pequeños tienen los mismos ‘derechos culturales‘ que los de las grandes ciudades y se pregunta: ‘¿Por qué un actor o un bailarín no puede acabar de formarse en un pueblo como el nuestro? ¿Por qué nuestros vecinos no pueden tener las mismas oportunidades?’. Y añade una reflexión más amplia: ‘El 80 % del territorio europeo se considera rural y hay muchas cosas que hacer para que sobreviva’. Convertirse en Capital Europea de la Cultura en 2031 sería, para Potries, un modo de demostrar que el mundo rural puede liderar proyectos de calidad y dejar un legado replicable en otros municipios.


Accede a nuestra hemeroteca Accedeix a la nostra hemeroteca Access our archive
IVF vivienda