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domingo, enero 18, 2026

El cambio de tiempo en València durante la semana de la movilidad alivia la contaminación atmosférica

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El colectivo Valencia en Bici afirma que las mediciones realizadas revelan un impacto positivo de las lluvias y el viento sobre la calidad del aire

La iniciativa “Al Cole Sin Humos”, impulsada por ConBici en el marco del proyecto europeo Cycling With Clean Air, ha vuelto a movilizar a voluntarias de la ciudad de València, y otras trece ciudades españolas, con la coordinación a nivel local del colectivo València en Bici de Acció Ecologista-Agró.

El objetivo de esta acción, que ha tenido lugar, de igual manera que el año pasado, durante la Semana Europea de la Movilidad, era comprobar la contribución del tráfico monitorizado en la calidad del aire de entornos escolares mediante la realización de mediciones de material particulado un día laborable típico y otro en fin de semana.

La meteorología limpió el aire

Los resultados obtenidos de las mediciones efectuadas entre el domingo 21 y el lunes 22 de septiembre, han sido diferentes y reveladores debido al cambio brusco en las condiciones atmosféricas. Según València en Bici, “el viento, la lluvia y la inestabilidad redujeron los niveles de partículas finas (PM2,5) en un promedio del 64% de un día para otro, a pesar del aumento del tráfico experimentado”. Debido a esta dispersión atmosférica, se ha pasado de superar la concentración de PM2,5 recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el promedio anual a situarse por debajo del umbral de 5 μg/m³.

Efectos del cambio climático y el tráfico motorizado

En la otra cara de los efectos derivados de la dinámica atmosférica, durante los meses de verano, la calima, los incendios y los episodios prolongados de temperaturas elevadas junto con las emisiones producidas por un tráfico motorizado intenso aportan material particulado al aire que respiramos.

Así, la estación de medición oficial de contaminantes atmosféricos de l’Olivereta, en la avenida del Cid, registró en 27 de 30 días del mes de junio, una concentración diaria de material particulado ultrafino por encima del límite diario de protección de la salud recomendado por la OMS. Un umbral que también fue superado durante 7 de 31 días en julio y 20 de 31 días en agosto.

Entornos escolares: ‘máxima vulnerabilidad’

A pesar de que por la dispersión atmosférica, el lunes 22 de septiembre se respiró un aire más limpio, activistas de València en Bici insisten en que “no podemos dejar este derecho fundamental al azar del clima”. En este sentido cabe señalar que los niveles de PM2,5 registrados en el mismo tipo de campaña en 2024, cuando no hubo cambio de tiempo entre las medidas, mostraron que la infancia que acude al colegio en un día laboral está expuesta a un 58% más de contaminación por PM2,5.

El material particulado analizado, recuerdan desde el colectivo de Acció Ecologista-Agró, “es el contaminante que más afecta a la salud humana, relacionándose en numerosos estudios con el aumento y empeoramiento de enfermedades respiratorias, cardiológicas, neurológicas y del desarrollo de la infancia”. Los resultados de todas estas mediciones, realizadas en la entrada de los centros educativos, visibilizan la especial vulnerabilidad de la población infantil ante la contaminación urbana.

“Si queremos proteger la salud de la población, especialmente la infancia, necesitamos políticas estructurales de movilidad sostenible, no esperar a la próxima tormenta. Reducir el tráfico motorizado debe ser una prioridad”. E insisten, desde València en Bici y ConBici que, para lograr aire limpio de forma permanente, además de restringir de manera decidida la circulación de vehículos a motor, es imprescindible implementar y reforzar Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) efectivas y justas, especialmente en entornos escolares. Además de apostar por el transporte público y la bicicleta como aliadas para la descarbonización del transporte y los espacios.