Al menos 200 tractores se han sumado este jueves a la manifestación agraria que recorre València para denunciar los acuerdos comerciales de la Unión Europea cerrados sin reciprocidad. Hay un especial rechazo al tratado con Mercosur.
La protesta ha reunido a profesionales del campo que han puesto el foco en la competencia exterior. Consideran que entran productos con condiciones laborales, fitosanitarias y ambientales distintas a las exigidas en la UE. Esto, según denuncian, presiona a la baja los precios y agrava la pérdida de rentabilidad.
Recorrido y tráfico
Las dos columnas de tractores, procedentes del norte (Meliana, Almàssera y Tavernes Blanques) y del sur (Cullera, Sueca, Sollana, El Romaní, Silla y Sedaví), han confluido a las 10:00 ante la sede de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Después han emprendido un largo recorrido hasta la Delegación del Gobierno, en la plaza del Temple.
Los primeros vehículos han accedido por la avenida Constitución y la Ronda Nord sobre las 8:10. Mientras tanto, desde el sur se han generado retenciones a la altura de la rotonda de los Anzuelos hacia las 9:25, según el Centro de Gestión de Tráfico municipal.
La marcha, lenta por la propia naturaleza de la tractorada, ha provocado cortes intermitentes y demoras en los principales accesos. Este es un efecto habitual en este tipo de protestas que busca visibilizar el malestar del sector.
El ambiente reivindicativo se ha acompañado de pancartas y disfraces para reforzar el mensaje. Entre los asistentes se han visto personas vestidas de vaca o de naranja y carteles con lemas como ‘Paella de Mercosur, arroz con cosas…¡prohibidas!‘. Además, había máscaras con la imagen de la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen.
Este tipo de escenografía, habitual en movilizaciones agrarias, subraya el impacto que los productores atribuyen a las importaciones en cultivos emblemáticos de la Comunitat Valenciana.
Reivindicaciones y sectores afectados
La convocatoria ha sido impulsada por AVA-Asaja, La Unió Llauradora i Ramadera, la Coordinadora Campesina del País Valenciano (CCPV-COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA-PV). También ha tenido el apoyo de Cooperatives Agro-alimentàries de la Comunitat Valenciana. Ha arrancado con críticas a la actual política agraria europea.
Sus dirigentes han asegurado que no les convence y que se sienten ‘defraudados y engañados’ por ‘malos acuerdos’. Por ello, han reclamado revisar los tratados comerciales y aplicar el principio de reciprocidad para garantizar condiciones equivalentes a ambos lados.
El presidente de AVA, Cristóbal Aguado, ha manifestado que agricultores de toda Europa están saliendo a la calle para expresar su descontento. Lo hacen por acuerdos internacionales como el UE-Mercosur.
Además, ha señalado que la política hídrica ‘del Ministerio de la intransigencia no representa ni respeta’ a la agricultura. También ha defendido un plan hidrológico nacional y más infraestructuras para almacenar agua, con el fin de asegurar riegos en periodos de escasez y dar estabilidad a las explotaciones.
El secretario general de La Unió, Carles Peris, ha calificado el acuerdo con Mercosur de ‘malo’ para los sectores valencianos más sensibles: vacuno de carne, avícola y apícola, cítricos y arroz. Sobre el agua, ha explicado que, tras los destrozos de la DANA en Valencia, muchas parcelas siguen sin recuperar y en ‘un limbo’. Además, se desconoce si continuarán siendo del productor o pasarán a dominio público hidráulico. Esta incertidumbre frena inversiones y retrasa la vuelta a la normalidad en el campo.
Otras reivindicaciones
Junto al rechazo a los tratados sin reciprocidad, el sector también protesta por los recortes de la Política Agrícola Común, el exceso de burocracia y políticas que, a su juicio, amenazan el futuro del campo y de la alimentación europeos. Piden simplificar trámites, dar seguridad jurídica y garantizar márgenes que permitan cubrir costes, especialmente en campañas con precios a la baja y mayores exigencias regulatorias.
El convoy de tractores continúa su avance hacia la Delegación del Gobierno, donde culmina el recorrido previsto. Con esta movilización, el campo valenciano ha dejado claro que su objetivo es hacer ruido en la capital y trasladar una advertencia. El mensaje es: sin reglas de juego equivalentes, agua asegurada y menos cargas administrativas, la viabilidad de numerosas explotaciones se resiente.

