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martes, enero 20, 2026

Un intento de robo acaba en chapas con la cara del ladrón que se agotan en horas

Ejemplo de shortcode con estilo
Una tienda de València dedicada a la personalización de productos convierte un posible delito en una campaña humorística.
FITUR DIP VALENCIA

Una tienda de València dedicada a la estampación de camisetas y productos personalizados ha convertido un intento de robo en una campaña de humor y comunidad. Tras la intrusión frustrada, puso a la venta por un euro chapas con la cara desdibujada del merodeador y el gesto se agotó en horas, transformando el susto en un producto viral entre su clientela.

El propietario, Juanfran Peñaranda, llegó esta semana a su local de Benimaclet y halló la persiana medio levantada y la cerradura forzada. Los intrusos no llegaron a entrar. En caja apenas suele haber efectivo —como mucho 25 euros— porque casi todos los pagos se hacen con tarjeta. Por el propio tipo de negocio, centrado en pedidos bajo demanda y artículos de poco valor de reventa, pensaba que su tienda no resultaba especialmente atractiva para los ladrones.

De un susto a una idea

Al revisar las cámaras vio a una persona merodear, ponerse la capucha, forzar la persiana exterior y asomarse por la puerta de cristal antes de marcharse sin botín. La calle llevaba días sin farolas operativas, un detalle que dejó el entorno a oscuras y que, a la vez, sirve de aviso al vecindario. Con una captura del vídeo, primero diseñó carteles para alertar a los comercios y residentes, y, después, dio un paso más: añadió a su catálogo unas chapas en blanco y negro, con el rostro intencionadamente difuminado y la frase ‘Lladre del mes’ en un guiño irónico.

La respuesta encaja con una forma de actuar ya conocida en el local: cuando alguien les hace una faena, contestan con humor y creatividad. Ya ocurrió cuando un grafitero dejó su firma en la fachada; registraron la marca, la imprimieron en camisetas y vendieron 400 unidades, destinando esos ingresos a ayudar a la madre del propietario ante su pensión exigua. La anécdota marcó un precedente de cómo convertir un daño en una oportunidad.

La broma se hace producto y corren las ventas

Esta vez subieron a su web 100 chapas pensando que no saldrían ni 20. Se agotaron en pocas horas. Abrieron otro lote de 250 y ya rozan el medio millar vendidas. El precio simbólico, la chispa del mensaje y la complicidad con el barrio, sumados a la difusión entre clientes y sus redes habituales, aceleraron la demanda mucho más de lo previsto.

El giro convierte un sobresalto nocturno en visibilidad para el negocio y en una conversación útil sobre la seguridad en la zona. El tratamiento de la imagen —desenfocada para no identificar— mantiene el tono satírico sin perder el carácter de advertencia. La promesa en tono de broma de gastar la recaudación en los bares del entorno refuerza el vínculo con el comercio de proximidad, un detalle que ayuda a explicar por qué la respuesta fue inmediata.

En cuanto al uso de la imagen, el comerciante sostiene que no reconoce al autor del intento de robo e ironiza con que, si esa persona quiere denunciar por la chapa, deje sus datos para poder denunciar, a su vez, el intento de robo. Aprovecha además la historia para subrayar que últimamente se vienen produciendo robos en el barrio y anima a presentar denuncias, de modo que la Policía cuente con avisos formales y pueda actuar con más información.

El caso ilustra cómo, ante un delito fallido que no dejó pérdidas, un pequeño negocio puede encontrar una respuesta creativa que a la vez sirve de aviso y de refuerzo comunitario. La venta masiva de un artículo de un euro no soluciona la inseguridad, pero sí pone el foco en el problema y moviliza a vecinos y clientes con un lenguaje que entienden: humor con un propósito.