Uno de cada cuatro conductores de la Comunitat Valenciana (24,8 %) admite que conduce tras beber alcohol durante las fiestas navideñas. Esta es una proporción por encima de la media estatal del 19 %.
En el conjunto del país, uno de cada cinco automovilistas —unos 5,2 millones de personas— reconoce que se pone al volante después de consumir alcohol en estas fechas. Esto ocurre especialmente tras las cenas de empresa, la Nochevieja y la Nochebuena. El dato sitúa el fenómeno como un hábito extendido en los momentos de mayor vida social del calendario.
Fechas y hábitos de consumo
Las cenas de empresa concentran el mayor riesgo: el 45 % de quienes bebieron y condujeron lo hicieron tras estos encuentros laborales. Les siguen Fin de Año y Nochebuena, con un 37 % en ambos casos, jornadas en las que abundan los desplazamientos cortos y nocturnos.
El consumo se produce sobre todo durante la propia comida (61 %), seguido del aperitivo (48 %) y de las copas posteriores (26 %). Este patrón implica que muchos conductores apenas dejan margen temporal entre la ingesta y el regreso a casa. Esto incrementa la probabilidad de ponerse al volante con alcohol en sangre.
Las bebidas predominantes son la cerveza y el vino o similares; los combinados tienen menos peso. Sin embargo, entre quienes optan por ellos un 7 % reconoce haber tomado más de tres copas. La graduación y la rapidez de consumo hacen que, aun sin excesos aparentes, el efecto del alcohol persista cuando llega el momento de conducir.
Percepción del riesgo y controles
Más de la mitad de los conductores que se pusieron al volante tras beber (57 %) afirma que no lo percibió como algo peligroso. Esta falta de percepción de riesgo normaliza un comportamiento que aumenta de forma directa la probabilidad de accidente.
Aun así, el 65 % dice que evita usar el coche después de beber por temor a las sanciones o a sufrir un siniestro. La práctica totalidad, el 96 %, considera justificados los test de alcoholemia, aunque un 35 % les atribuye también un componente recaudatorio. La coexistencia de apoyo mayoritario y sospecha sobre su finalidad describe una aceptación pragmática de los controles.
La Dirección General de Tráfico realizó 5,6 millones de pruebas de alcohol el último año, de las que un 1,2 % arrojó resultado positivo. Se trata de un porcentaje reducido pero persistente. Sobre un volumen tan alto de controles, revela la magnitud real del problema y refuerza el papel disuasorio de la vigilancia.
Por territorios, Cantabria encabeza las declaraciones de conducción tras beber (25 %), seguida de la Comunitat Valenciana (24,8 %) y Baleares (24,5 %). En el extremo opuesto se sitúan Castilla y León (8,2 %), La Rioja (8,8 %) y Castilla-La Mancha (10,3 %). Estas cifras están claramente alejadas de la media. La distribución evidencia diferencias de comportamiento entre comunidades y sitúa a la Comunitat Valenciana en la parte alta del ranking.
Los resultados proceden de una encuesta a 1.700 conductores realizada en el marco de la campaña de concienciación En Navidad, conducción responsable de la Fundación Línea Directa, cuyo objetivo es visibilizar el riesgo. Además, busca promover decisiones seguras en los desplazamientos festivos.




