El Ayuntamiento de València ha impulsado la redacción de una nueva ordenanza de obras en el dominio público municipal. El objetivo es modernizar la normativa vigente desde 1997 y adaptarla a las necesidades actuales de la ciudad.
Esta actualización afecta a todas las actuaciones de zanjas, calas, catas y sondeos que se realizan en el subsuelo y la superficie de la vía pública. Esto es para la instalación de servicios públicos o privados.
Cambios principales de la ordenanza
La nueva regulación establece dos cambios clave que afectarán de forma directa al aspecto y seguridad de las calles:
- Obligación de garantizar un acabado uniforme: las empresas y particulares que realicen obras deberán devolver el pavimento a su estado original. Deben evitar cicatrices visibles tras el reasfaltado o las reposiciones de aceras.
- Prevención de hundimientos en las zonas reasfaltadas: se refuerzan los criterios técnicos para impedir que, con el paso del tiempo, se generen desniveles. Al mismo tiempo, se busca evitar hundimientos en los puntos donde se han abierto zanjas.
Con estas medidas, el consistorio busca que las intervenciones no dejen marcas permanentes y que la calidad del espacio público mejore tras cada obra.
Más control y coordinación de las obras
Asimismo, la ordenanza también refuerza la coordinación entre el Ayuntamiento y la Oficina de Coordinación de Obras de València (Ocoval). Esta última, desde 1992, gestiona licencias, incidencias y el seguimiento de las zanjas en la ciudad. Ocoval se encargará de velar porque los nuevos criterios de calidad y seguridad se apliquen en cada intervención. Esto tanto de compañías de servicios como de particulares.
Entre junio de 2023 y agosto de 2025 se han autorizado más de 57.000 zanjas en València. De estas, más de 15.000 corresponden a obras de comunidades vecinales, lo que evidencia la magnitud de este tipo de actuaciones.
Un nuevo impulso en septiembre
El concejal de Urbanismo y alcalde en funciones, Juan Giner, avanzó que en septiembre se dará un nuevo impulso al texto definitivo. Según explicó, la medida responde a la voluntad del consistorio de “cuidar los pequeños detalles de cada calle y cada acera”. Se asegura que València gane en estética y funcionalidad tras cada intervención en la vía pública.


