La Concejalía de Sanidad y Consumo del Ayuntamiento de València ha intensificado durante las Fallas las inspecciones a los puestos de churros y buñuelos instalados en la ciudad con el objetivo de garantizar que cumplen las condiciones higiénico-sanitarias y de protección al consumidor.
El concejal de Sanidad y Consumo, José Gosálbez, ha visitado junto a los inspectores municipales una churrería en la que se ha realizado una demostración práctica de cómo se desarrolla una inspección sanitaria durante la campaña fallera.
Gosálbez ha asegurado que “queremos que los valencianos y los visitantes sepan que existe un control constante y exigente. Todos los puestos deben cumplir las mismas normas, todos deben garantizar las mismas condiciones higiénico-sanitarias y todos deben responder ante las mismas obligaciones. Quien no las cumpla ha de desmontar el puesto”.
Números
En total, 165 puestos de venta de churros permanecen instalados en las calles de la ciudad entre el 2 y el 19 de marzo. De ellos, 146 corresponden a puestos específicos de Fallas y 19 a bares.
Hasta el momento, el servicio municipal ha realizado más de 700 inspecciones en puestos de churros y buñuelos. Durante estas actuaciones se han llevado a cabo alrededor de 600 análisis de aceite, de los cuales 60 han requerido su sustitución, además de 40 inspecciones relacionadas con el suministro de agua.
El concejal ha explicado que “en cada inspección, comprobamos uno a uno todos los puestos autorizados para verificar las condiciones higiénico-sanitarias y la calidad del aceite utilizado en la fritura”. Estas revisiones se realizan de forma aleatoria y por sorpresa, cualquier día de la semana y a cualquier hora. Para ello, los técnicos municipales utilizan un medidor de compuestos polares con el que verifican que el aceite se encuentra dentro de los límites permitidos. Además, todos los puestos deben estar conectados a la red municipal de abastecimiento de agua.
Los seis inspectores encargados de estas tareas supervisan las condiciones sanitarias de cada instalación y comprueban aspectos como las prácticas de manipulación de alimentos, la conexión a la red de agua, la existencia de calentador, la presencia de grifos de accionamiento no manual, el uso de toallas de un solo uso o la toma de muestras de agua in situ para analizar su estado químico.
Control sobre precios y derechos del consumidor
Desde el área de Consumo también se desarrollan controles para garantizar la protección de los clientes. Gosálbez ha señalado que “defender al consumidor exige reglas claras y que se cumplan. Por eso verificamos que todas las churrerías tengan la lista de precios visible, dispongan de hojas de reclamaciones y entreguen el tiquet cuando lo solicite el cliente. Transparencia y cumplimiento de la norma, sin excepciones”.
Supervisión de los mercados falleros
A partir del 12 de marzo se han instalado en la ciudad 79 mercados falleros, cada uno de los cuales puede contar con hasta diez puestos de alimentación. De ellos, cinco pueden ser de alimentos elaborados en el momento y cinco de productos ya elaborados o que no requieran elaboración. Estos puestos también son supervisados por los inspectores del servicio de Sanidad y Consumo.
Todas estas actuaciones se desarrollan conforme a la normativa que regula los puestos de venta durante las fiestas falleras. Gosálbez ha subrayado que “las Fallas son una celebración abierta al mundo y queremos que también sean un ejemplo de seguridad alimentaria, de control sanitario y de respeto al consumidor”.







