La alcaldesa de València, María José Catalá, ha visitado los trabajos de conservación y mantenimiento que se están llevando a cabo en los puentes históricos de la ciudad, con especial atención al Puente de San José, donde se centra actualmente la intervención tras la retirada previa de pintadas y vegetación.
Acompañada por el concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno, la restauradora Carolina Mai y representantes de la empresa adjudicataria Salmer Restauración y Conservación SL, Catalá ha supervisado una actuación que busca devolver el esplendor a este destacado bien patrimonial de principios del siglo XVII.
Una contrata específica para el patrimonio histórico
La intervención se enmarca en la nueva contrata de limpieza y mantenimiento del patrimonio cultural, adjudicada por la Junta de Gobierno el pasado 30 de mayo, con una dotación de 234.964,78 euros anuales y una vigencia inicial de dos años, prorrogable otros dos más.
Este contrato incluye la inspección y limpieza de 462 elementos urbanos singulares, 26 fachadas de monumentos y museos municipales y los puentes históricos de la ciudad, además de la conservación preventiva y el mantenimiento correctivo de estos últimos.
La alcaldesa ha subrayado que los cinco puentes históricos cuentan ahora por primera vez con una partida presupuestaria propia y con una contrata específica de conservación y mantenimiento, una medida que ha presentado como un avance importante en la protección del patrimonio urbano.
Primera fase: retirada de pintadas y vegetación
La primera fase de actuación comenzó en octubre de 2025 y consistió en la eliminación de pintadas y vegetación en los cinco puentes históricos, así como en la aplicación de biocidas para evitar su reaparición y en el relleno posterior de juntas con mortero de cal tras extraer las raíces.
Una vez completada esa fase, el Ayuntamiento decidió continuar los trabajos en el Puente de San José por su estado más deficiente de conservación. Posteriormente, la previsión es actuar de forma paulatina en los puentes de Serranos, la Trinidad, el Real y el Mar, dejando los pretiles para una fase posterior.
Nueve arcos ya intervenidos en el Puente de San José
Los trabajos actuales se centran en la eliminación de eflorescencias y la limpieza de humedades en el Puente de San José. Hasta hace poco, sus sillares presentaban costras superficiales compactas asociadas a depósitos ambientales consolidados, lo que alteraba la lectura material del monumento y reducía la permeabilidad de la piedra.




Tras realizar varias pruebas previas, se optó por la técnica de proyección controlada de árido inerte a baja presión, al considerarse la más compatible con la fábrica original y la más respetuosa con los valores históricos y materiales del puente.
A día de hoy, ya se ha intervenido en nueve de los 13 arcos del puente. Los trabajos, suspendidos temporalmente durante las Fallas, está previsto que concluyan a lo largo del próximo mes de abril.
Próximos pasos en la restauración
Una vez terminada esta fase, se procederá al rejuntado de las juntas de mayor calibre con mortero de cal hidráulica, dejándolas ligeramente rehundidas para facilitar una futura rehabilitación integral homogénea si se decide acometerla.
Además, se plantea aplicar una protección final con hidrofugante transpirable para consolidar la capa superficial de la piedra. También se realizará un nuevo repaso de la vegetación en los cinco puentes históricos de la ciudad.
Un puente con valor histórico y simbólico
La actuación coincide además con el 75 aniversario de la instalación de la estatua de San José en el tablero superior del puente, sufragada por suscripción popular. La imagen, obra del escultor valenciano Octavio Vicent, representa a San José carpintero junto a un niño y mantiene un fuerte vínculo con las celebraciones falleras, ya que cada 19 de marzo recibe una ofrenda floral.
También conocido como Pont Nou, puente de la Santa Cruz o de la Saïdia, el Puente de San José conecta el centro histórico con el barrio de Marxalenes. La actual estructura, declarada Bien de Relevancia Local, fue construida entre 1604 y 1607 en sillería de piedra, tras el colapso de una pasarela anterior de madera. Cuenta con 13 arcos escarzanos, una longitud aproximada de 148 metros y una anchura de tablero cercana a los seis metros.




