La periodista Maribel Vilaplana ha declarado ante la jueza que investiga la gestión de la DANA que Carlos Mazón mostró una actitud distendida y que atendió llamadas y respondió mensajes durante la comida que compartieron el día de las riadas. Ha subrayado que no recuerda haber escuchado el tono de su móvil en ningún momento.
Según su testimonio, el president escribía mucho por el teléfono y hubo momentos con muchas llamadas. Ha insistido en que Mazón no estuvo incomunicado: si ella hubiera oído sonar el terminal, le habría sugerido contestar; si sonó y no lo hizo, pudo ser porque él colgase.
Cronología y conversaciones
Vilaplana ha indicado que propuso salir del reservado para facilitar las llamadas, pero él le dijo que no era necesario. Aun así, se levantó de la mesa al menos en una ocasión para hablar con la entonces consellera de Interior, Salomé Pradas, a las 17:37 horas, ha explicado.
Ha añadido que a las 17:39 recibió en su propio móvil un enlace a un vídeo sobre las inundaciones que sufría Utiel desde primera hora de la jornada. Ha remarcado que no abrió ese contenido y, por tanto, no pudo compartir esa información con Mazón. No haber abierto ese tuit le ‘atormenta‘, ha declarado.
En general, ha afirmado que recuerda haberle escuchado poco hablar por teléfono, más bien estaría escuchando que hablando. También ha señalado que el president no le trasladó información sobre el contenido de sus conversaciones y que en ningún caso oyó referencias a la dana, al Cecopi o a las lluvias.
Cuando se reunieron, a partir de las 15 horas, Mazón le comentó que venía de un encuentro con los sindicatos, y no le dijo nada de la dana. En València, ha recordado, no llovía y ella no tenía la percepción de que pasase nada; incluso en la universidad donde estudia su hija no se suspendieron las clases.
Estos elementos, ha sostenido, ayudan a explicar por qué durante la comida no percibió una situación de urgencia, mientras que su relato fija una secuencia de hechos sobre la accesibilidad del president aquel día: uso constante de mensajería, llamadas atendidas y una salida puntual del reservado para hablar.
Itinerario tras la comida
Vilaplana ha explicado que, al salir del restaurante y camino del aparcamiento, le propuso acudir al estadio del Levante UD para presenciar el derbi contra el Elche, club para el que trabaja y del que es consejera. Ha asegurado que pasearon con normalidad. Ha añadido que no ha incluido este detalle en sus cartas públicas porque no le ha parecido relevante para el mensaje que entonces quería trasladar.
Ya en el aparcamiento, ha indicado que entró sola y que, antes de pagar, regresó a su coche porque se había dejado el tique en el vehículo. También ha señalado que no vio a escoltas ni a otros miembros del equipo del president; si los había y la seguían de forma discreta, no se dio cuenta.
La testigo ha atravesado varios momentos complicados durante su declaración. La jueza le ha ofrecido parar hasta en tres ocasiones, posibilidad que Vilaplana ha rechazado. Ha lamentado: ‘Algún día podré respirar, dejar de tener pesadillas, no sabe lo que me duele que las víctimas piensen que yo puedo ir de víctima‘. Asimismo, se ha preguntado cómo ‘Mazón pudo seguir la comida con normalidad, como si no pasara nada‘.
Preguntas para fijar tiempos y decisiones
Tras la negativa del fiscal a formular preguntas, las acusaciones han centrado sus cuestiones en quién ha tomado la iniciativa para concertar la comida. Vilaplana ha respondido que fue Mazón. Ha explicado que al principio no quería trabajar con políticos porque podía perder clientes y sería ‘un tiro en el pie‘, pero que posteriormente cotejaron agendas y cerraron la cita.
Las partes también le han preguntado por la vestimenta de Mazón en esa comida. La jueza ha considerado pertinente la cuestión tras un breve debate. Vilaplana ha detallado que él llegó con americana, que se la quitó y que se puso un jersey, aunque ha precisado que no sabe si era el mismo con el que llegó después al Cecopi. En este punto, la testigo se ha incomodado por la posibilidad de que alguien pudiera insinuar que el president se desvistiera en su presencia.
Sobre los temas tratados, Vilaplana ha asegurado que Mazón le propuso un puesto directivo en la televisión autonómica À Punt, extremo que ella rechazó, y que él le pidió que le explicase en qué consistía su trabajo. Durante esa conversación, ella le trasladó que le ‘enervaba’ que no se utilizara más el valenciano, a lo que Mazón respondió que no se sentía cómodo en esa lengua, de modo que ella se ofreció a asesorarle en esa materia.
Con este relato, la testigo ha aportado detalles sobre el tono de la comida, los desplazamientos inmediatos posteriores y el contenido de su diálogo, elementos que han ayudado a perfilar la secuencia de hechos de aquel día de la DANA.

