Los nombres inspirados en la Luna arrasan frente al Sol entre las españolas

Ejemplo de shortcode con estilo
Más de 19.000 mujeres en España llevan nombres relacionados con la Luna, frente a poco más de 2.000 que se llaman Sol, según los datos del INE.

Más de 19.000 niñas, adolescentes y mujeres en España llevan nombres inspirados en la Luna en sus distintas lenguas y variantes. Nombres como Luna, Lúa, Lluna, Selene, Ilargi o Chandra reflejan la fascinación sostenida por el satélite natural de la Tierra, en un momento en que la exploración lunar vuelve a estar en primer plano con el inminente lanzamiento de la misión Artemis II.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que Luna es, con mucha diferencia, la opción más popular. En España, 11.836 mujeres, niñas y adolescentes se llaman así, con una edad media de 13,2 años, lo que indica que se trata de un nombre relativamente reciente y en auge entre las nuevas generaciones. Por provincias, destaca especialmente en Madrid, Ávila, Guadalajara, Zaragoza, Palencia, Córdoba y Huelva, donde su presencia se ha consolidado en los últimos años.

El INE refleja también la fuerza de Lúa, la forma de decir luna en gallego y portugués. En España hay registradas 2.765 niñas y adolescentes llamadas Lúa, con una edad media de 10,9 años, lo que apunta a una elección todavía más reciente. La mayoría se concentra en las cuatro provincias gallegas, donde el vínculo con la lengua propia impulsa el uso de esta variante. El nombre tiene además cierta presencia en las cuatro provincias catalanas y en Baleares, lo que muestra cómo algunos nombres atraviesan fronteras lingüísticas y se extienden a otros territorios. Llama la atención, además, la existencia de 20 hombres llamados Lúa, con una edad media de 23,8 años, todos ellos en Barcelona, un ejemplo de cómo algunos nombres tradicionalmente femeninos empiezan a usarse también en hombres.

Otra forma de nombrar al satélite en las lenguas del Estado es Lluna, la versión catalana. Un total de 1.328 mujeres, con una edad media de 13,2 años, llevan este nombre, sobre todo en las comunidades de la costa mediterránea, y especialmente en las provincias de Barcelona y Valencia. Como ocurre con Lúa, el uso de Lluna refleja el peso de la identidad lingüística y cultural a la hora de elegir nombre, así como la preferencia por formas que mantienen el vínculo con el significado original.

En euskera, el equivalente lunar es Ilargi. Con ese nombre están registradas 566 mujeres, con una edad media de 12,1 años. Se concentran principalmente en el País Vasco y Navarra, lo que evidencia de nuevo el papel de las lenguas propias como motor de diversidad onomástica. El hecho de que la media de edad sea tan baja indica que Ilargi también ha ganado protagonismo en las últimas décadas como alternativa moderna y simbólica.

Nombres mitológicos y apellidos lunares

Más allá de las versiones directas de la palabra luna, también ganan espacio los nombres de raíz mitológica asociados al satélite. Selene, la diosa griega de la Luna, da nombre en España a 2.561 mujeres, con una edad media de 23,9 años. Este dato apunta a que su auge comenzó antes que el de Luna o Ilargi, ya que la media de edad es algo más elevada. Selene es más frecuente en Extremadura y Palencia, donde se ha asentado como opción distinta pero igualmente vinculada al imaginario lunar.

Otro caso singular es el de Chandra, dios hindú asociado al satélite y a diversas misiones espaciales, además de dar nombre a un conocido observatorio de la NASA. En España, 27 mujeres en Barcelona se llaman Chandra, con una edad media de 46,3 años. Su edad sugiere que este nombre se incorporó antes de la última ola de popularidad de los nombres lunares y que se ha mantenido como una elección minoritaria pero muy característica.

La huella lunar no se limita a los nombres de pila. Luna también es un apellido ampliamente extendido. Según la estadística del INE, 27.259 personas lo llevan como primer apellido y 27.038 como segundo. Está especialmente presente en Zaragoza y Huesca, además de en varias provincias andaluzas como Ciudad Real, Sevilla, Córdoba, Cádiz y Málaga, así como en Badajoz. Esta amplia distribución indica que la referencia a la Luna forma parte desde hace tiempo del patrimonio onomástico familiar.

La atracción por la Luna se ve reforzada por el contexto astronómico actual. La misión Artemis II vuelve a situar al satélite en el centro de la exploración espacial y, a lo largo del año, la astronomía tendrá otro momento destacado en agosto con un eclipse solar total visible en España, por primera vez en más de un siglo. En la fase total, la Luna cubrirá por completo el disco solar y permitirá observar, siempre con las debidas precauciones, la corona del Sol. Fenómenos como este ayudan a mantener vivo el interés colectivo por el cielo y sus astros, lo que se refleja también en la elección de nombres.

A pesar de esta expectación por los fenómenos solares, el nombre Sol es mucho menos frecuente que las distintas formas de Luna. En España, 2.092 mujeres se llaman Sol, con una edad media de 17,5 años, frente a 72 hombres con el mismo nombre, cuya edad media es de 29,8 años. Las provincias de Madrid, Barcelona, Sevilla y el archipiélago balear concentran la mayoría de mujeres llamadas Sol. En el caso de los hombres, el INE localiza a la mayoría en la provincia de Tarragona, lo que sugiere usos más localizados y puntuales.

Diferente es la situación de Soledad, nombre tradicional muy arraigado en generaciones anteriores. Un total de 28.100 mujeres, con una edad media de 62,5 años, se llaman Soledad, aunque muchas de ellas responden habitualmente por Sol en su entorno cotidiano. Esta costumbre explica en parte la presencia del apelativo solar en la vida diaria, pese a que la forma Sol como nombre oficial sea minoritaria frente a la abrumadora popularidad de las variantes lunares.


Accede a nuestra hemeroteca Accedeix a la nostra hemeroteca Access our archive