La CHJ encara la recta final de la reconstrucción del barranco del Poyo tras la dana

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La Confederación Hidrográfica del Júcar ultima la reconstrucción del barranco del Poyo, dañado por la dana de octubre de 2024, con una inversión de 20 millones y nuevas defensas frente a inundaciones.

La Confederación Hidrográfica del Júcar está en la recta final de la reconstrucción y refuerzo de los taludes del barranco del Poyo más dañados por la dana del 29 de octubre de 2024. Se trata de una obra de emergencia, con una inversión de 20 millones de euros, que busca que este cauce soporte mejor las futuras inundaciones y reduzca el impacto de episodios de lluvias torrenciales.

Los trabajos, cuya finalización está prevista para el próximo mes de junio, se han desarrollado a lo largo de unos siete kilómetros de cauce. Las actuaciones se concentran en los términos municipales de Picanya, Paiporta, Massanassa y Catarroja, una zona con elevada presencia de entorno urbano e infraestructuras donde los daños de la última dana evidenciaron la vulnerabilidad del barranco.

Refuerzo de taludes y mejora del cauce

El dispositivo se ha centrado en la reparación, reconstrucción y refuerzo de los taludes más afectados por el episodio del 29 de octubre. Al mismo tiempo, se ha trabajado con la premisa de mejorar el comportamiento del barranco frente a futuras avenidas, es decir, que el cauce responda de forma más estable cuando el volumen y la velocidad del agua aumentan de manera repentina.

Para lograrlo, la Confederación ha priorizado las intervenciones sobre las márgenes del cauce mediante la construcción de muros de escollera y la instalación de geoceldas sobre taludes previamente perfilados. Antes de colocar estas estructuras se ha dado forma a las laderas, corrigiendo irregularidades, lo que facilita tanto la estabilidad del terreno como la posterior circulación del agua.

Según detalla la Dirección Técnica del organismo, el objetivo es reducir la rugosidad de los taludes y evitar que puedan descarnarse en futuras avenidas. De este modo se pretende frenar el transporte de sedimentos en próximos episodios de lluvias intensas, uno de los factores que agrava las inundaciones al colmatar el cauce y reducir su capacidad de desagüe.

La ejecución de muros de escollera, además de reforzar la protección del entorno urbano, permite que el agua circule de forma más ordenada por el cauce. Esta disposición ayuda a evitar procesos de erosión, disminuye los efectos de las turbulencias y reduce el potencial arrastre de materiales desde los taludes, como tierras y piedras que, en caso de desprenderse, podrían acumularse río abajo.

Las actuaciones han contribuido también a mejorar la capacidad de desagüe del barranco. En algunos tramos se ha ampliado ligeramente el espacio por el que puede circular el agua, lo que facilita su evacuación durante los episodios de lluvias intensas y disminuye la probabilidad de desbordamientos puntuales en las zonas más estrechas.

Nivelado del lecho y gestión de residuos

La intervención en el barranco del Poyo continúa avanzada, aunque todavía quedan varios tajos abiertos antes de dar por concluidas las obras. Además de rematar la construcción de muros de escollera en diferentes puntos del cauce, la Confederación trabaja de forma coordinada con la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunitat Valenciana para agilizar la ejecución de las acometidas de aguas residuales pendientes, esenciales para compatibilizar la seguridad hidráulica con el correcto funcionamiento del sistema de saneamiento.

Una vez completadas estas intervenciones, se iniciará la retirada de residuos y elementos presentes en el cauce, en especial aquellos generados durante los propios trabajos de emergencia. El objetivo es que el barranco quede libre de materiales ajenos al lecho natural del río, de manera que no interfieran en el flujo del agua ni se conviertan en nuevos focos de obstrucción.

Desde la Dirección Técnica señalan que, una vez retirados estos materiales, se procederá al nivelado del lecho para mejorar su pendiente y favorecer el desagüe de caudales en este tramo del barranco del Poyo. Este ajuste de la inclinación del fondo del cauce permite que el agua circule con mayor continuidad y reduce la formación de zonas de estancamiento, donde suelen acumularse sedimentos y residuos.

En paralelo, la Confederación ha habilitado varias campas en el entorno del barranco para el almacenamiento temporal del material extraído. En estas áreas se lleva a cabo un proceso de cribado que separa los materiales aprovechables, como rocas y tierras, de aquellos que deben gestionarse como residuos, entre ellos plásticos, escombros y otros desechos.

Según detalla el organismo, se trata de aprovechar al máximo los materiales disponibles, obteniendo recursos adecuados para su reutilización en la propia obra. Estos materiales se emplean tanto en el relleno de los muros de escollera como en las mallas de geocelda de los taludes, lo que reduce la necesidad de aportar recursos externos y optimiza el uso de los que se generan durante la intervención de emergencia.


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