Casi dos de cada tres vecinos de València, el 66,92 %, practica alguna actividad física en su tiempo libre de manera regular, frente a un 33 % que reconoce no hacer ejercicio. Esta es una de las principales conclusiones del último Barómetro Municipal de Opinión Ciudadana, centrado en salud, alimentación y deporte, que analiza cómo viven y cuidan su bienestar los mayores de 18 años de la ciudad.
El informe presenta los resultados de una encuesta sobre vida saludable, práctica de actividad física, salud y envejecimiento activo, así como sobre hábitos de alimentación, peso, imagen y cuidado personal y otros comportamientos que influyen directamente en la salud. El objetivo del estudio es conocer hasta qué punto la población incorpora rutinas beneficiosas y qué obstáculos encuentra para mantenerlas en el tiempo.
La muestra del barómetro se realizó durante los meses de febrero y marzo con un total de 2.300 personas encuestadas, seleccionadas dentro de un universo de 704.453 vecinos y vecinas de València de 18 o más años. Las respuestas se obtuvieron mediante entrevistas presenciales y trabajo de campo, lo que permite una fotografía detallada de las costumbres de la ciudadanía en su día a día.
Motivaciones y espacios para hacer deporte
El documento indaga en las razones que llevan a los valencianos a practicar deporte o ejercicio físico. Las motivaciones son, mayoritariamente, mantenerse en forma (72,74 %). En segundo lugar aparece mejorar la salud y prevenir enfermedades (35,3 %). Esto refleja que la población asocia el ejercicio tanto con el bienestar inmediato como con la prevención de problemas de salud futuros.
La encuesta también pregunta por la percepción que tiene la ciudadanía sobre las dotaciones deportivas en sus barrios. Casi la mitad, el 46,35 %, considera que las instalaciones son insuficientes, y un porcentaje aún mayor, el 49,23 %, ve escasos los espacios al aire libre destinados a la práctica deportiva. Esta valoración sugiere que, aunque existe interés por mantenerse activo, una parte de la población encuentra limitaciones en el entorno para poder hacerlo en mejores condiciones.
En la práctica real, prácticamente la mitad de las personas consultadas, el 48,8 %, afirma que realiza su actividad física en la calle, aprovechando espacios públicos como aceras, paseos o parques. En cambio, solo un 12,9 % utiliza instalaciones deportivas municipales, repartidas entre un 9,3 % que acude a instalaciones cubiertas y un 3,6 % que opta por instalaciones municipales al aire libre. La diferencia entre el uso de la calle y el de los equipamientos públicos muestra la importancia del espacio urbano como lugar principal para caminar, correr o hacer ejercicio sin coste.
Habitos alimentarios y percepcion de la salud
En cuanto a la alimentación, el barómetro pregunta cómo elaboran sus comidas las personas encuestadas cuando comen en casa. Predomina de forma muy clara la cocina casera (85,64 %). Muy por detrás quedan las opciones menos frecuentes, como el uso de ingredientes semielaborados (6,8 %), o la elección de alimentos precocinados (4,3 %). Estos datos apuntan a que, pese al ritmo de vida actual, la mayoría sigue apostando por preparar sus platos en casa.
Sin embargo, la encuesta también identifica los principales obstáculos para comer de manera más saludable. La falta de tiempo para cocinar se sitúa en primer lugar, señalada por el 50,61 % de las personas participantes. En segundo lugar aparece el coste de los alimentos saludables (41,45 %). Es decir, aunque existe una predisposición a cuidar la alimentación, muchas personas se sienten limitadas por las exigencias del trabajo, la conciliación y el precio de ciertos productos.
El documento incluye preguntas sobre la percepción de la propia salud y del propio cuerpo. La salud recibe una valoración personal muy alta, por encima de la imagen física. La importancia que la ciudadanía otorga a la salud alcanza una puntuación media de 9,2 sobre 10, mientras que la imagen personal o el aspecto físico obtiene un 7,8. Esta diferencia indica que, para la mayoría, sentirse bien y evitar enfermedades pesa más que la apariencia externa, aunque esta también tenga relevancia.
Aun así, el 61,3 % de las personas considera negativa la presión social sobre la estética, al entender que genera frustración y fomenta el consumo de productos de belleza. En este contexto, un 92,2 % de las personas encuestadas afirma que se informa habitualmente sobre salud a la hora de tomar sus decisiones. Es decir, la gran mayoría busca referencias y conocimientos antes de cambiar hábitos o seguir recomendaciones, lo que muestra una actitud activa hacia el cuidado personal.
En cuanto a las fuentes de información, las redes sociales aparecen como un canal con credibilidad limitada y una influencia reducida en las decisiones individuales sobre salud y belleza, según las puntuaciones medias recogidas en la encuesta. Aunque muchas personas usan estas plataformas a diario, la confianza para tomar decisiones de salud sigue recayendo en otras fuentes que se perciben como más rigurosas.
El barómetro también recoge datos sobre hábitos que afectan a la salud, como el consumo de tabaco y alcohol. Una parte relevante de la muestra fuma actualmente, lo que indica que el tabaquismo continúa siendo un factor de riesgo presente en la ciudad. En el caso del alcohol, se observan diferencias por sexo, con mayores porcentajes de consumo actual entre hombres que entre mujeres. Estas diferencias de género apuntan a patrones distintos de socialización y consumo que influyen en la salud a medio y largo plazo.





