La sesión de control en Les Corts Valencianes ha derivado en un duro enfrentamiento político entre el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y los grupos de la oposición, con acusaciones cruzadas de corrupción y continuas exigencias de pedir perdón por los casos que afectan a cada partido.
El síndic socialista, José Muñoz, ha abierto el debate asegurando que Pérez Llorca tiene un problema gravísimo de ejemplaridad. Ha sostenido que, en solo cuatro meses al frente del Consell, el president ha logrado concentrar señales de posibles escándalos que a otros dirigentes del PP les costaron dos décadas, citando como referencia a Zaplana, Camps, Barberá y Castedo. A su juicio, esto demuestra una continuidad en las prácticas del partido y ha lamentado que en el PP la fiesta no se acaba nunca, por lo que le ha instado a dimitir y a convocar elecciones anticipadas.
Muñoz ha subrayado que, en el breve periodo que Pérez Llorca lleva como president, la Fiscalía Anticorrupción está investigando al Ayuntamiento de València, al de Alicante y a la Diputación Provincial de Alicante. En ese contexto, le ha acusado de colocar a su pareja en la Diputación de Valencia, relacionando este nombramiento con una falta de ética institucional y advirtiendo de que la reputación de la Comunitat, a su juicio, está por los suelos. Con ello, el PSPV trata de vincular la imagen de Pérez Llorca a una gestión marcada por el amiguismo y por decisiones que, según la oposición, deterioran la confianza ciudadana en las instituciones.
Pérez Llorca ha respondido cambiando el foco hacia los casos que afectan al PSOE. Ha calificado de bochorno absoluto el juicio al exministro socialista valenciano José Luis Ábalos, ha recordado el procesamiento de la mujer del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la investigación al expresidente del PSPV-PSOE, José María Ángel. Con estos ejemplos ha tratado de evidenciar que la corrupción también afecta de lleno a los socialistas, y ha defendido que él no pierde el tiempo en el fango porque, según ha dicho, se dedica a gestionar el día a día de la Comunitat.
Cruce de reproches por las peticiones de perdón
El president ha exigido a los socialistas valencianos que pidan perdón por haber tenido, según sus palabras, la vergüenza torera de situar a Ábalos como número dos en la candidatura al Congreso por Valencia. De esta forma, ha presentado ese nombramiento como una decisión que ahora pasa factura al PSPV y ha buscado que sean ellos quienes asuman la responsabilidad política por ese caso.
Muñoz ha respondido afirmando que pide perdón en nombre del PSPV por lo que hizo Ábalos, pero ha exigido a Pérez Llorca que haga lo mismo por lo que hizo Mazón y su Consell en la gestión de la dana, y que deje de encubrir los asuntos que actualmente investiga la Fiscalía. Con ello, el dirigente socialista ha tratado de equilibrar el terreno de las disculpas, aceptando errores propios pero reclamando al president que también asuma los de su entorno político.
Pérez Llorca ha insistido en ligar la actual dirección socialista de la Comunitat a esos casos. Ha puesto el foco en el ojo clínico de la secretaria general del PSPV, Diana Morant, recordando que eligió a Ábalos para su candidatura y a José María Ángel como presidente del partido. Ha resumido esas decisiones con la frase dos decisiones, dos al banquillo, subrayando así la conexión entre esas designaciones y los procesos judiciales. Frente a las críticas a la reputación de la Comunitat, ha defendido que la autonomía es, según sus argumentos, la que más crece en empleo y en creación de empresas, tratando de contrarrestar el relato de deterioro institucional con indicadores económicos positivos.
El síndic de Compromís, Joan Baldoví, ha endurecido aún más el tono al afirmar que la Comunitat Valenciana es la autonomía donde más crece la corrupción. Ha sostenido que un president no debería servir para tapar la corrupción y ha reclamado la dimisión de Pérez Llorca porque, en su opinión, ha demostrado sobradamente que no está a la altura y ha vuelto a poner a los valencianos en el mapa de la corrupción. Con estas palabras, Compromís pretende situar al Consell como principal responsable del daño reputacional que, afirma, sufre el territorio.
El president ha replicado acusando a Compromís de haber sellado con los socialistas un pacto por la corrupción. Según su versión, la coalición considera que sentar a Begoña Gómez en el banquillo es lawfare y, a cambio, los socialistas califican de lawfare el caso de Mónica Oltra. Con este argumento, Pérez Llorca busca presentar a PSPV y Compromís como aliados que se protegen mutuamente cuando sus dirigentes se enfrentan a los tribunales. Por ello, ha instado a Baldoví a que, si realmente quiere acabar con la corrupción en la Comunitat, no pacte con los corruptos socialistas.
En el turno de repreguntas, el diputado de Compromís Juan Bordera ha acusado al PP de ser una ACA, una Agencia de Colocación de Amiguetes. Con esta expresión ha querido resumir la crítica de su grupo a lo que considera una política sistemática de colocación de cargos afines en puestos institucionales. En respuesta, el portavoz del Consell, Miguel Barrachina, ha mostrado una fotografía en la que aparecen Ábalos, Ximo Puig, Pedro Sánchez, Mónica Oltra y Baldoví, y se ha dirigido al síndic de Compromís con la frase: Baldo, calienta que sales, tratando de ridiculizar esas acusaciones y de equiparar a los distintos líderes en la foto con las polémicas que afectan a cada uno.
En la misma sesión, tanto el PSPV como Compromís han acusado al Consell de recortar funcionarios destinados al juzgado de Catarroja que instruye la causa de la dana, y han interpretado este movimiento como un intento de debilitar la investigación. Sin embargo, la consellera de Justicia, Nuria Martínez, ha negado ese recorte y ha asegurado que van a estabilizar plazas de refuerzo con plazas estructurales. Ha insistido en que la jueza tendrá la misma gente que ha tenido hasta ahora para llevar una instrucción como toca, defendiendo así que el funcionamiento del juzgado no se verá mermado y que el proceso judicial podrá continuar con los mismos medios humanos.




