Ábalos denuncia un juicio mediático y niega las acusaciones sobre Aldama y su expareja

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Ábalos acusa a productoras de alimentar un caso mediático, rechaza las acusaciones de corrupción por contratos de mascarillas y desmiente haber enviado a Aldama a negociar con Guaidó

José Luis Ábalos defiende en el Tribunal Supremo que el proceso contra él es “claramente mediático” y responde a una condena social previa

José Luis Ábalos ha defendido en el Tribunal Supremo que el procedimiento abierto en su contra responde a un caso claramente mediático, que considera juzgado desde hace tiempo y con una condena social ya dictada. A su juicio, el proceso se ha alimentado con testimonios de personas vulnerables que, según ha denunciado, habrían sido pagadas por productoras de televisión para guionizar sus intervenciones y reforzar un relato incriminatorio.

El exministro ha enmarcado esta situación en lo que describe como parte de la miseria del proceso judicial, y ha respondido al interrogatorio del fiscal negando punto por punto las acusaciones. Entre ellas figura la supuesta contratación irregular de su expareja Jéssica Rodríguez y de Claudia Montes en empresas públicas, extremos que Ábalos rechaza y que vincula a un intento de construir una imagen de favoritismos y tráfico de influencias en su entorno más cercano.

Ábalos también ha cargado contra la forma en que se ha trasladado el caso a la opinión pública, insistiendo en que la presión mediática ha condicionado la percepción social antes de que se celebre el juicio completo. En su intervención ha sugerido que esa exposición constante ha contribuido a fijar una condena previa basada más en el espectáculo y en el morbo que en el análisis riguroso de las pruebas.

Dudas sobre la declaración de su expareja

En relación con el papel de su expareja, Ábalos ha insinuado que Jéssica Rodríguez habría pactado su declaración en el juicio con el comisionista Víctor de Aldama. Ha explicado que, aunque en el proceso ella sostiene no conocer a Aldama, él sostiene que ambos sí se conocían, y que no encuentra motivo alguno para que niegue esa relación salvo que exista algún asunto entre ellos que hayan arreglado previamente.

El exministro declara en el juicio por la presunta trama de pago de comisiones ligadas a contratos de suministro de mascarillas durante la pandemia, en el que se examina el papel de empresarios y cargos públicos. En este contexto, ha tratado de restar credibilidad a la versión de Aldama y a la de otros implicados, y ha presentado sus declaraciones como intentos de rebajar su propia responsabilidad trasladando el foco hacia su figura.

El supuesto encargo para mediar con Juan Guaidó

Una de las cuestiones más sensibles del interrogatorio ha girado en torno al supuesto encargo que habría hecho a Aldama para que mediara con Juan Guaidó en Venezuela. Ábalos ha negado tajantemente haber pedido al empresario que realizase gestión alguna ante el dirigente opositor venezolano y ha asegurado que es una farsa que él firmase la carta que Aldama dice haber entregado en nombre del Gobierno español.

Según la versión de Aldama, el entonces ministro le habría pedido trasladar a Guaidó una carta en la que se ofrecía ayuda de empresas españolas y del Ejecutivo en relación con su reconocimiento como presidente encargado de Venezuela. Frente a este relato, Ábalos ha sido rotundo al afirmar que esa carta es falsa, que no la firmó y que lo verdaderamente relevante es preguntarse por qué Aldama habría montado toda esa historia.

El exministro ha subrayado que un miembro del Gobierno no puede encargar a un particular una representación de ese tipo, lo que a su juicio desmonta la lógica del relato del comisionista. Ha añadido que, si realmente se usó un documento con apariencia oficial y sello ministerial, se habría usurpado un papel oficial, una circunstancia que, según ha sugerido, debería tener consecuencias.

Ábalos ha acusado a Aldama de construir una historia de impostura, dándole un cierto rigor mediante detalles escenográficos. Ha relatado que el empresario habría colocado la supuesta carta en una carpeta de protocolo para adornar la farsa y conferirle solemnidad, pese a que ese tipo de carpetas son material de oficina que se emplea únicamente para la firma de convenios y no para misiones personales.

Alardes, contactos e influencia política

En su intervención, el también exdirigente socialista ha señalado que Aldama llegó a alardear ante terceros de conocerle incluso antes de que Koldo García se los presentase formalmente. Según su relato, esa forma de presumir de contactos se repitió en varias ocasiones y forma parte del modo en que el comisionista intentaba proyectar una imagen de influencia política.

Ábalos también ha tratado de minimizar la importancia de los supuestos contactos de Aldama con el Partido Revolucionario Institucional de México, un aspecto que el comisionista habría utilizado para reforzar su perfil internacional. El exministro ha sostenido que no le impresiona ninguna formación que participe en la Internacional Socialista, recordando que él mismo fue secretario de Organización del PSOE, y que por tanto conoce de primera mano las dinámicas entre partidos de ese ámbito.

La trayectoria de Aldama según Ábalos

Respecto a la trayectoria de Aldama, Ábalos ha señalado que Koldo García le presentó como asesor, y no como consejero, de Air Europa, y que también supo que ejercía una representación de relaciones comerciales y culturales del estado mexicano de Oaxaca, un rol que ha descrito como muy informal. Ha ironizado con que resultaba atrevido que se le describiera como cónsul en Oaxaca cuando no existe consulado en España, y ha recordado que, aunque Koldo le propuso nombrarle cónsul honorario, él respondió que no, entre otros motivos porque para ejercer como tal debería residir en ese territorio mexicano.

Mientras tanto, el exministro afronta una acusación que podría implicar hasta 30 años de cárcel por su presunto papel en la trama de comisiones por contratos de mascarillas. En su declaración está centrando su estrategia en desacreditar el testimonio de Aldama y en remarcar que el caso ha sido construido sobre una mezcla de intereses mediáticos, declaraciones pactadas y relatos que, según afirma, se alejan de la realidad de los hechos.


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