Cada pocos meses suele aparecer un titular relacionado con la industria de las plataformas de streaming; un formato que, en los últimos años, parece destinado a sustituir (total o parcialmente) a la televisión tradicional. A veces, estas noticias tienen que ver con alguna fusión entre “gigantes” del mercado; otras, sobre novedades en sus catálogos para tomar ventaja frente a sus rivales.
Lo que parece claro es que es un mercado con una enorme competencia. Y no es para menos. Las cifras avalan el gran atractivo de facturación de estos servicios. Para hacernos una idea, tan sólo en España, a finales de 2024 más del 60% de los hogares con internet utilizaba alguna de estas plataformas, según datos presentados por el CNMC. Por tanto, retener a los clientes y conseguir otros nuevos resulta prioritario.
Evidentemente, ofrecer productos variados y de calidad es una de las principales bazas; igual que promocionarse adecuadamente. Pero el uso de la innovación y la tecnología no deja de convertirse en un recurso de primera necesidad; especialmente, en una era donde las herramientas técnicas han escalado a otro nivel. Hablamos de la RA y la RV o del IoT, por supuesto. Aunque la auténtica protagonista tiene nombre propio: inteligencia artificial.
A pocos sorprenderá, a estas alturas, el enorme potencial de la IA en todas las áreas empresariales y, particularmente, en el entretenimiento digital. El Gaming y el iGaming fueron pioneros en este campo, con avanzados diseños, gráficos mucho más realistas, animaciones complejas o desarrollos argumentales personalizados; ya sea en videojuegos para móviles o creando tragaperras online de última generación para los casinos en línea.
Las redes sociales no se han quedado atrás. En este caso, la aplicación está centrada en la personalización, tanto del contenido (a través de sugerencias), como para la publicidad que se expone a cada usuario. También, en la detección de ataques cibernéticos, la preservación de la privacidad o la moderación de los discursos. En paralelo, las webs audiovisuales han seguido un camino parecido: YouTube o Spotify son claros ejemplos de ello.
Pero, ¿qué ocurre con las plataformas de streaming? Como señalábamos, la enorme competencia y la necesidad de retener suscriptores propicia el uso creativo de la tecnología en este mercado de las series y películas a la carta. La idea principal, en el uso de la IA con estos portales, es ofrecer la experiencia más cómoda y satisfactoria de cara a los clientes. Y una de las mejores fórmulas para ello es enseñar aquello que les interesa.

De nuevo, hablamos de personalización en las sugerencias. Netflix, que es la plataforma con más suscriptores en la actualidad, acaba de presentar un sistema de búsqueda basado en Chat GPT, para que las recomendaciones a cada cliente se ajusten mejor a sus preferencias, a través de algoritmos eficaces. Y, al mismo tiempo, puedan ser visualizadas de forma innovadora y más atractiva en todos los dispositivos.
Este es un punto clave, por supuesto. Una auténtica prioridad para que el usuario siga interesado en lo que el catálogo pueda ofrecerle y no busque otras opciones en las plataformas rivales. Una estrategia que se suma a la incorporación de otros servicios complementarios, que se añadieron hace pocos años, como los videojuegos, o más recientemente, los eventos en directo.
En lo que se refiere a las producciones que podemos ver en estas plataformas, su actividad principal, también la IA está haciendo aportaciones interesantes. Volvemos a hablar de Netflix, puesto que ha adquirido una compañía fundada por el mismísimo Ben Affleck. InterPositive, pues así se llama el estudio, está especializado en integrar esta herramienta en las producciones cinematográficas, mejorando aspectos como la post edición.
Prime Video, por su parte, ya ha trabajado en este terreno, a través de AI Studio; una iniciativa tiene como objetivo reducir los costes en la creación de materiales y poder producir más en menos tiempo. Así, sus clientes tienen más donde elegir y ellos no arriesgan tanto cuando optan por un proyecto. Pero volvamos a la experiencia final del espectador.
Los propios portales de streaming ya están dándole uso a la inteligencia artificial para que los usuarios disfruten más al ver las películas y series. Por ejemplo, mejorando la latencia, para evitar interrupciones; o adaptando el sonido, para que no tengan que sufrir los molestos picos de volumen. Incluso en el doblaje y los subtítulos interviene esta herramienta para que sea más cómodo de cara al usuario.
¿Existen más ejemplos? Sí. Y habrá muchos más a corto y medio plazo, tanto en esta industria como en el resto del ocio digital. La IA es todavía muy joven y sus aplicaciones más punteras están por descubrir. El mundo del audiovisual está cambiando a pasos agigantados y este recurso tecnológico es uno de sus transformadores más disruptivos.



