La Confederación Hidrográfica del Júcar está ultimando la obra de emergencia en el barranco del Poyo, a su paso por Torrent, para reparar los daños provocados por la DANA de octubre de 2024. La intervención cuenta con una inversión de 3,8 millones de euros y se extiende a lo largo de siete kilómetros de cauce, con previsión de estar finalizada en el mes de julio.
Este proyecto de emergencia tiene como objetivo principal devolver al barranco su estado anterior al episodio de lluvias torrenciales y reforzar estructuralmente los taludes más dañados. Al mismo tiempo, se busca recuperar las funcionalidades del cauce y mejorar su capacidad hidráulica, de modo que pueda evacuar de forma más eficiente grandes volúmenes de agua en futuros episodios de lluvias intensas y se reduzca el riesgo de desbordamientos.
Trabajos de emergencia y refuerzo del cauce
Las primeras actuaciones se centraron en retirar los elementos y materiales acumulados en los taludes y en el cauce, arrastrados por la avenida asociada a la DANA. También se procedió al relleno de las pozas generadas por la fuerte escorrentía, con el fin de recuperar la continuidad del lecho del barranco y mejorar el paso del agua. Estas tareas iniciales resultan fundamentales para despejar el cauce y evitar que restos de materiales reduzcan la sección útil por la que circula el agua.
Tras esa fase de limpieza y regularización del terreno, los trabajos se orientaron a analizar y evaluar las soluciones más adecuadas para estabilizar los taludes y minimizar los riesgos de erosión o deslizamientos. El episodio de octubre de 2024 provocó un deterioro extraordinario en distintos puntos del barranco, por lo que fue necesario actuar con especial cuidado en los tramos más afectados para garantizar la seguridad de las márgenes y la durabilidad de las reparaciones.
Singularidades del tramo en Torrent
El barranco del Poyo presenta, en su paso por el término municipal de Torrent, unas características singulares que han condicionado la planificación y el desarrollo de las obras, especialmente en la zona próxima al polígono industrial de Mas del Jutge. En este ámbito, la combinación de taludes muy altos y la cercanía de infraestructuras y actividades económicas hace necesario un diseño específico de las actuaciones para proteger tanto el cauce como el entorno.
Debido a estas particularidades, la Confederación ha tenido que adoptar soluciones diferentes a las empleadas en otros tramos del mismo barranco, como los de Picanya y Paiporta o el entorno de Chiva, donde la configuración del terreno permite intervenciones más convencionales. En Torrent, en cambio, la actuación requiere técnicas de refuerzo más complejas para garantizar la estabilidad del terreno.
Refuerzo de la margen derecha con bulonado y gunitado
En este tramo, la solución elegida ha sido el refuerzo de la margen derecha mediante un sistema de bulonado y gunitado de los taludes. Esta técnica se basa en la colocación de anclajes metálicos en el interior del terreno, que actúan como elementos de sujeción para aumentar la cohesión y resistencia interna del talud. Sobre esa superficie se proyecta posteriormente hormigón, formando una capa continua que protege el terreno y evita que se desprendan materiales.
Este refuerzo estructural integral permite consolidar el conjunto del talud, incrementar su estabilidad frente a deslizamientos y mejorar su comportamiento ante nuevas avenidas de agua. De este modo, se reduce el riesgo de que se produzcan nuevos desprendimientos o erosiones que puedan volver a comprometer la sección del cauce o afectar a las infraestructuras cercanas.
Complejidad por la gran altura de los taludes
La elección de esta solución responde, entre otros factores, a la elevada altura de los taludes en este tramo del barranco, que hace inviable recurrir a alternativas más habituales, como la protección mediante escollera. En taludes muy altos, la escollera requeriría grandes volúmenes de piedra y espacio disponible, mientras que el bulonado y gunitado permite actuar de forma más directa sobre la superficie del terreno.
Esta misma característica, la gran altura de las laderas, ha supuesto una mayor complejidad en la ejecución de los trabajos. Ha sido necesario realizar movimientos adicionales de tierras para preparar las superficies de actuación y garantizar el acceso de la maquinaria, lo que incrementa la dificultad logística y técnica de la obra. Pese a ello, la planificación prevé que la intervención concluya en julio, de modo que el tramo del barranco quede reforzado antes de futuros episodios de lluvias intensas.



