Dos trabajadores de la Confederación Hidrográfica del Júcar han declarado como testigos en la causa abierta por la gestión de la DANA y han admitido ante la jueza que no mantuvieron comunicación alguna con el centro de Emergencias ni con los bomberos forestales durante el episodio de lluvias.
Sin comunicación con Emergencias ni con bomberos forestales
El primero en comparecer ante el juzgado ha sido un jefe de zona del servicio de policía de aguas. Este responsable ha detallado que su labor habitual se centra en el control de pozos y aguas subterráneas, así como en la supervisión de actividades autorizadas vinculadas al dominio público hidráulico.
Tras la DANA, su trabajo se ha orientado principalmente a informar sobre el estado de los cauces y del propio dominio público hidráulico, aportando datos técnicos sobre posibles incidencias en ríos y barrancos.
Según su versión, el día de la DANA no tuvo conocimiento de que se produjera ningún contacto entre sus superiores y los agentes forestales de la Conselleria, los bomberos forestales o los responsables de Emergencias. De este modo, dejó claro que, en lo que respecta a su área, no existió un canal de comunicación específico con los servicios encargados de la respuesta operativa ante el episodio de lluvias.
El segundo testigo en declarar ha sido un agente medioambiental de la CHJ. Este trabajador ha expuesto que, durante la jornada de la dana, dejaron de lado la labor más administrativa para centrarse en el seguimiento de los cauces, con el objetivo de comprobar sobre el terreno la evolución del agua y posibles riesgos inmediatos. Pese a este cambio de prioridades, su actuación se desarrolló sin coordinación directa con los servicios de Emergencias.
Falta de intercambio de información con la Generalitat
Fuentes judiciales conocedoras de la declaración han señalado que este agente medioambiental aseguró que aquel día no tuvieron ningún contacto con Emergencias. Incluso añadió que esa ausencia de comunicación no se limitó al episodio concreto, sino que, en sus palabras, no se ha producido ‘ni ese día ni nunca’. Con esta afirmación subrayó que, según su experiencia, no existe un intercambio habitual de información con el centro de coordinación autonómico.
De acuerdo con su testimonio, nunca se ha solicitado información desde el Ejecutivo autonómico directamente a los agentes medioambientales de la Confederación Hidrográfica del Júcar. Explicó que en el desempeño diario de su trabajo coincide con agentes medioambientales de la Conselleria, especialmente en tareas de control y seguimiento de zonas sensibles, pero que el día de la DANA no se produjo ese encuentro sobre el terreno.
El testigo también apuntó que, a lo largo de la jornada, no vio a ningún bombero forestal en las zonas que supervisó. Su relato refuerza la idea de que, mientras los trabajadores de la CHJ estaban pendientes del estado de los cauces y del dominio público hidráulico, esa vigilancia se desarrolló de forma aislada, sin integración efectiva en el dispositivo autonómico de emergencias ni una coordinación visible con otros cuerpos implicados en la gestión de la DANA.


