Las viviendas del edificio de Campanar afectado por el incendio en el que murieron diez personas en 2024 empiezan a recuperar su aspecto residencial tras completarse la reforma estructural. Un año después de arrancar la rehabilitación, los trabajos avanzan a buen ritmo y los primeros resultados ya son visibles en el interior del inmueble.
Avance de las obras y previsión de finalización
La alcaldesa de València, María José Catalá, ha recorrido el edificio junto a representantes de los propietarios para comprobar sobre el terreno el estado de las obras. Según la planificación actual, la rehabilitación integral está previsto que finalice a finales de 2026. A partir de esa fecha, los vecinos podrán ir regresando poco a poco a sus viviendas, lo que marca en la práctica el inicio del cierre de una etapa especialmente dura para la comunidad afectada.
Licencias aceleradas y obras en fase avanzada
El Ayuntamiento tramitó en mayo de 2025 la licencia de rehabilitación en lo que describe como un tiempo récord, con el objetivo de no demorar más el regreso de los residentes. Un año después de esa autorización, la mayor parte de las actuaciones se encuentran muy adelantadas, lo que permite fijar ya horizontes temporales para el final de la obra y la vuelta gradual a las viviendas.
En la actualidad, las reparaciones estructurales del edificio están terminadas, lo que garantiza la estabilidad del conjunto y permite centrarse en los trabajos de acabado. Más de la mitad de la nueva fachada ventilada ya se ha ejecutado y la previsión es que esta intervención finalice a finales de verano, un elemento clave tanto para la imagen del inmueble como para su comportamiento frente al calor, el fuego y otros factores externos.
Las instalaciones interiores de las viviendas, como conducciones, cableados y sistemas básicos, se encuentran prácticamente concluidas. Esta semana ha comenzado la colocación del pavimento en los pisos y, a partir de junio, está previsto iniciar el montaje de las cocinas. Estos avances suponen un cambio visible en el aspecto de los hogares, que pasan de ser una obra en bruto a espacios que empiezan a parecer habitables.
Durante la visita también se ha comprobado que los vestíbulos de los ascensores ya están colocados y que varias plantas cuentan con las viviendas enlucidas. En estos espacios se está aplicando la primera capa de pintura, una fase que suele llegar cuando las instalaciones principales ya están colocadas y el edificio entra en su tramo final de acabados interiores.
Según ha manifestado Catalá, la colaboración entre el Ayuntamiento y los propietarios ha funcionado de manera fluida y ha permitido que los trabajos mantengan un ritmo elevado. La previsión que traslada el consistorio es que a finales de este año puedan concluir las obras principales, de forma que, una vez superados los últimos trámites y comprobaciones, los vecinos comiencen a regresar a sus hogares, algo que la alcaldesa ha descrito como un motivo de esperanza e ilusión para la comunidad.
El incendio como punto de inflexión y los cambios normativos
La alcaldesa ha subrayado que el incendio marcó un punto y aparte para la ciudad y para la gestión municipal de la seguridad en los edificios. Ha resaltado que en este proceso han colaborado vecinos, Ayuntamiento y empresas, lo que ha facilitado que las decisiones se adoptaran con rapidez y con el objetivo común de reforzar la protección de las personas.
Entre las medidas destacadas, el Ayuntamiento ha modificado la ordenanza de licencias para exigir una ficha técnica a las comunidades de propietarios. Con este documento, los bomberos disponen de información detallada sobre las características de cada edificio en caso de emergencia, lo que permite planificar mejor su intervención y reducir los tiempos de respuesta.
Además, el consistorio ha aplicado una bonificación del 95 % del impuesto sobre construcciones, instalaciones y obras (ICIO) para facilitar que las comunidades pudieran cambiar sus fachadas. En el caso de Campanar, esta rebaja fiscal ha permitido a los propietarios ahorrar alrededor de medio millón de euros, un alivio económico en un proceso de rehabilitación especialmente costoso y complejo.
Para Catalá, las decisiones adoptadas y el trabajo conjunto han convertido a este edificio y a su comunidad en un ejemplo de materiales, distribución y medidas reforzadas de seguridad frente a circunstancias extremas. La alcaldesa considera que se han tomado decisiones valientes y confía en que 2026 sea un año especial para los vecinos si, como está previsto, la obra concluye y pueden volver definitivamente a sus casas.
Por su parte, el presidente de la asociación de propietarios Aproicam, Enrique Salvador, ha agradecido la rapidez con la que se aprobó la licencia de rehabilitación y la actuación municipal en la reubicación de los vecinos en el barrio de Safranar tras el incendio. También ha explicado que continúa la coordinación con el Ayuntamiento para agilizar las licencias y permisos necesarios en la fase final de la obra, con el fin de que el regreso a las viviendas se produzca lo antes posible.



